El sector de las Telcos en América Latina atravesó en 2025 un año marcado más por la prudencia que por grandes apuestas de inversión. De acuerdo con Julián Rodríguez, Sales Director para América Latina de Motive -empresa que permite a los operadores de telecomunicaciones ofrecer servicios digitales- los operadores priorizaron la estabilización de sus operaciones, la eficiencia y la integración de activos, luego de varios años de fuertes desembolsos de capital y procesos de transformación acelerada.

Julián Rodríguez, Sales Director para América Latina de Motive
“Fue un año de ordenar la casa”, resume Rodríguez, en entrevista con Mobile Time Latinoamérica. Quien asegura que «no se registraron inversiones greenfield relevantes ni actualizaciones disruptivas de red. En cambio, el foco estuvo puesto en consolidar capacidades existentes, revisar estrategias y preparar el terreno para el próximo ciclo tecnológico».
Por eso, este 2026 el panorama será distinto: un año de consolidar nuevas tecnologías como la IA o impulsar otras como RCS, internet satelital y 5G.
2025 de fusiones
Uno de los movimientos más visibles del año pasado fue la intensificación de las fusiones y adquisiciones. Telefónica continuó con su proceso de desinversión en la región, transfiriendo activos a grupos como Millicom y otros operadores regionales.
«Si bien estas operaciones no se tradujeron inmediatamente en grandes inversiones, sí exigieron importantes esfuerzos de alineamiento interno, integración operativa y ajuste estratégico», apunta.
Otro de los movimientos más disruptivos de 2025 se dio en México, con el ingreso de los operadores de cable tradicionales al negocio móvil. Empresas como Megacable, izzi y Totalplay lanzaron servicios móviles, rompiendo un esquema de convivencia relativamente estable entre operadores fijos y móviles que había predominado durante años.
«Este giro introdujo nuevas dinámicas competitivas en un mercado históricamente predecible y vino acompañado de rumores sobre posibles ventas de operaciones móviles, reforzando la tendencia regional hacia la consolidación», señala.
Por su parte, Brasil mostró un comportamiento particular, con inversiones puntuales orientadas a acompañar el lanzamiento de nuevos servicios —como el soporte de RCS por parte de Apple— más que a transformaciones profundas de infraestructura.
Inteligencia artificial: de promesa a eje estratégico
En cuanto a la inteligencia artificial, aunque se consolidó como un tema transversal en toda la industria, su despliegue aún no es masivo ni funciona como un diferenciador competitivo claro, por lo que pasó a ocupar un lugar central en las conversaciones estratégicas de los operadores para este 2026.
“Si bien las telecomunicaciones siguen siendo una industria tradicional, donde las grandes inversiones suelen avanzar más lentamente que en otros sectores, la IA ya es percibida como un verdadero punto de inflexión, especialmente en el ámbito de la atención al cliente”, señala.
Para empresas como Motive, la IA se convirtió en una prioridad absoluta. Los casos de uso más concretos hoy se concentran en la automatización de procesos, la resolución de incidencias, el análisis del comportamiento de los clientes y la optimización de la experiencia de usuario, especialmente en los canales de atención.
Más allá del análisis de datos, la inteligencia artificial se perfila como una herramienta clave para mejorar la eficiencia operativa, reducir fricciones y escalar interacciones de forma más inteligente.
RCS y una experiencia de usuario más integrada
La experiencia del usuario también gana protagonismo con la evolución de RCS (Rich Communication Services). El acuerdo entre Apple y Google para habilitar RCS interoperable, anunciado en 2025, marca un punto de inflexión tras años de fragmentación entre iOS y Android.
Para Rodríguez, este es un escenario que favoreció el dominio de aplicaciones OTT como WhatsApp, especialmente en América Latina. “Esto fue especialmente relevante en América Latina, una de las regiones con mayor adopción de WhatsApp a nivel global”, apunta.
Se espera que los operadores de la región adopten progresivamente esta tecnología y desarrollen nuevos servicios sobre ella. “Este avance refuerza la transición hacia redes más automatizadas, interoperables y orientadas a la experiencia de usuario, un ámbito en el que Motive continúa invirtiendo de forma activa”, señala.
Conectividad satelital
Otras de grandes prioridades tecnológicas para los operadores este 2026, es la conectividad satelital directa al dispositivo (direct-to-cell o D2C).
En 2025 se produjo un lanzamiento inicial liderado por Entel, que se convirtió en el primer operador de América Latina en ofrecer este tipo de servicio. “Motive acompañó este lanzamiento aportando su plataforma de entitlements para habilitar la activación de D2C en los dispositivos móviles”, explica Rodríguez.
Gracias a acuerdos con Starlink, los usuarios pueden conectarse directamente a satélites de órbita baja cuando se encuentran fuera de cobertura terrestre. Para el vocero, hasta ahora, las únicas alianzas de este tipo en la región se concretaron con Entel Chile y Entel Perú, pero se espera que en 2026 más operadores —incluso en Brasil— avancen en esta dirección.
“Starlink parece adoptar una estrategia muy selectiva, eligiendo generalmente un solo operador por mercado, lo que probablemente empuje a otros operadores a buscar proveedores satelitales alternativos para competir”, agrega.
Monetización del 5G
Otra de las prioridades será la monetización efectiva de las redes 5G. Para Motive, tecnologías como el network slicing y los servicios 5G bajo demanda aparecen como vías concretas para capturar valor.
“Casos como grandes eventos deportivos, donde la congestión afecta la experiencia del usuario, permiten crear segmentos dedicados para servicios críticos, medios o clientes corporativos, garantizando calidad de servicio y habilitando modelos de cobro específicos”, concluye.


