El ecosistema digital representó el 15,1% del Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia en 2025, equivalente a cerca de US$65.000 millones, de acuerdo con un estudio de Telecom Advisory Services presentado por la Alianza por una Infraestructura Digital y la Internet Abierta de América Latina (Dig.ia-LAC), durante su primer foro regional realizado en Bogotá.

El foro reunió a representantes del Ministerio TIC, congresistas de la Comisión Sexta del Congreso de la República, autoridades de la CRC y la ANE, así como representantes de la academia, la CEPAL y empresas multinacionales.

El informe, dirigido por Raúl Katz, Juan Jung y Fernando Callorda, señala que Colombia registra el mayor impacto económico y social del ecosistema digital, en relación con su PIB, entre las cinco economías analizadas: Argentina, Chile, Colombia, México y Perú.

La medición contempla diferentes componentes de la economía digital, entre ellos la inversión en infraestructura, la logística del comercio electrónico, las ventas a través de canales digitales, la innovación, las mejoras en productividad y el bienestar que generan los servicios digitales para los ciudadanos.

Mercedes Aramendía, directora ejecutiva de Dig.ia-LAC

Mercedes Aramendía, directora ejecutiva de Dig.ia-LAC

Mercedes Aramendía, directora ejecutiva de Dig.ia-LAC, explicó a Mobile Time Latinoamérica que una parte importante de ese aporte corresponde a beneficios que no necesariamente quedan registrados en las cuentas nacionales. “El bienestar de las personas es lo más grande. Pensemos en lo que vale para una familia hablar gratis con un hijo que vive afuera, o en el tiempo que ahorra alguien con un mapa en el celular. Ese valor no aparece en las cuentas nacionales, pero es real, y se estima en un equivalente al 10,4% del PIB”, sostuvo.

El estudio identifica que las plataformas digitales facilitan US$15.475,6 millones en ingresos y actividad económica en Colombia, además de ventas por US$8.520 millones a través del comercio electrónico. Asimismo, estima en US$44.697,8 millones el bienestar directo generado para los ciudadanos, medido a través del excedente del consumidor.

Infraestructura digital

Uno de los puntos centrales del informe es el papel de los distintos actores en el financiamiento y desarrollo de internet. Para Dig.ia-LAC, las plataformas digitales y los proveedores de servicios de nube no son únicamente usuarios de las redes de telecomunicaciones, sino inversionistas en diferentes capas de la infraestructura.

Entre 2017 y 2025, las empresas de contenidos y aplicaciones (CAPs) ejecutaron inversiones por US$3.866 millones en cables submarinos y centros de datos en Argentina, Chile, Colombia, México y Perú. A esta cifra se suman más de US$17.500 millones en inversiones adicionales anunciadas.

En Colombia, las inversiones identificadas en cables submarinos y centros de datos alcanzaron US$260 millones, mientras que la infraestructura logística vinculada al comercio electrónico superó los US$854 millones entre 2021 y 2025. En conjunto, estas inversiones están asociadas a más de 35.000 empleos-año.

Aramendía explicó que los operadores de telecomunicaciones concentran sus inversiones principalmente en las redes de acceso y transporte, mientras que los proveedores de nube y las plataformas destinan recursos a cables submarinos, centros de datos, redes de distribución de contenidos e infraestructura de interconexión.

“Internet tiene una arquitectura de múltiples capas: conectividad internacional, centros de datos y nube, redes de acceso, servicios y aplicaciones. En cada una, distintos actores invierten, innovan y generan valor de manera complementaria. Internet no es una red que construyen unos y que otros simplemente utilizan”, señaló.

Al respecto, el estudio destaca que los nuevos sistemas de compresión de video pueden reducir hasta en 30% la cantidad de datos necesarios para transmitir contenidos sin afectar su calidad. «Estas tecnologías permiten mejorar la eficiencia de las redes, aunque no sustituyen la necesidad de continuar invirtiendo en su expansión», agrega.

Regulación e inversión en las redes

A partir de este diagnóstico, Dig.ia-LAC plantea que las políticas públicas deben reconocer las diferencias entre los actores que participan en el ecosistema digital y evitar trasladar automáticamente las obligaciones regulatorias de un segmento a otro.

La discusión incluye los posibles cobros a las plataformas digitales por el tráfico que generan en las redes de telecomunicaciones. Sobre este punto, Aramendía sostiene que no existen fundamentos técnicos para establecer pagos obligatorios por el uso de las redes.

Como referencia, está el estudio de la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) sobre el rol de los servicios OTT en Colombia, publicado en septiembre de 2025, que concluyó que el crecimiento del tráfico de datos se ha desacelerado y que no hay evidencia de que las redes estén en riesgo de congestión.

“Imponer pagos obligatorios por tráfico significa trasladar costos que, al final, pagan las personas y las mipymes. Y también significa levantar barreras artificiales entre capas, que frenan la inversión y el desarrollo”, afirmó.

Por ello, la Alianza propone preservar una internet abierta, mantener acuerdos voluntarios entre los actores y promover una regulación basada en evidencia que evalúe las condiciones de cada mercado antes de establecer nuevas obligaciones.

Avance digital en productividad

Aunque Colombia cuenta con una capacidad potencial de transporte internacional por cables submarinos de aproximadamente 725 Tbps, una de las mayores entre los cinco países estudiados, el reto está en aprovechar esa infraestructura para impulsar la productividad y la competitividad empresarial.

El informe estima que el uso de herramientas digitales genera una mejora acumulada de 1,83% en la productividad laboral del país, con un aporte anual de US$714,7 millones a la economía. Para Aramendía, el siguiente paso consiste en ampliar la incorporación de estas tecnologías en los procesos productivos, especialmente en las micro, pequeñas y medianas empresas.

“Una cosa es utilizar herramientas digitales y otra es aprovechar plenamente su potencial para innovar, mejorar la productividad y competir en nuevos mercados”, afirmó.

Durante el foro, Dig.ia-LAC presentó una hoja de ruta con seis condiciones habilitantes para fortalecer el ecosistema digital: marcos fiscales proporcionales, permisos ágiles para el despliegue de infraestructura, modernización logística para el comercio electrónico, innovación, desarrollo de capital humano y habilidades digitales e inteligencia artificial, además de la preservación de una internet abierta y de su arquitectura multicapa.

La Alianza, integrada por Amazon, Apple, Cisco, Google, Meta, Mercado Libre y TikTok, planteó que la infraestructura digital debe convertirse en una política de Estado para atraer inversiones, impulsar la productividad y posicionar a Colombia como un centro de desarrollo

 

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