De acuerdo con el más reciente Informe de Proveedores No Financieros de Crédito del Banco Central de la República Argentina (BCRA), las plataformas digitales de reparto, transporte y otros servicios de la denominada economía gig están ganando terreno como proveedoras de crédito en Argentina.
Uno de los principales hallazgos del informe es el desarrollo de un «scoring crediticio alternativo», construido a partir de indicadores como la antigüedad del trabajador en la plataforma, la calificación otorgada por los usuarios, la tasa de aceptación de pedidos o viajes y el volumen de actividad mensual. Estos datos permiten estimar la capacidad de pago de personas que, en muchos casos, carecen de historial crediticio en el sistema financiero tradicional.
Crece el financiamiento
La cantidad de deudores financiados por estas empresas creció un 177% entre diciembre de 2023 y diciembre de 2024, mientras que durante 2025 aumentó otro 122%, reflejando la rápida expansión de este mercado.
El informe indica que el principal segmento financiado corresponde a los trabajadores independientes vinculados a estas plataformas. Este grupo concentra más del 54% de los deudores y el 62% del saldo total de los préstamos, lo que evidencia que las empresas están utilizando el crédito como una herramienta para fortalecer a su propia fuerza laboral.
En promedio, los monotributistas que operan en estas plataformas mantenían un saldo de financiamiento cercano a 900.000 pesos argentinos a diciembre de 2025, mientras que los comerciantes que venden productos a través de estos ecosistemas podían acceder a montos hasta siete veces superiores.
El perfil predominante es joven. El 70% de los deudores tiene menos de 40 años, y el grupo de hasta 29 años incrementó su participación del 21% al 33% entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025.
Inclusión financiera
Para evaluar el riesgo crediticio, las plataformas recurren a información distinta a la utilizada por la banca tradicional. En lugar de depender exclusivamente del historial de morosidad, consideran variables como la antigüedad del trabajador en la aplicación, la calificación otorgada por los usuarios, la tasa de aceptación de servicios y el volumen de actividad. Este modelo permite construir un scoring crediticio alternativo y un «colateral digital», basado en la reputación y el desempeño del trabajador.
Según el BCRA, estos préstamos suelen destinarse a inversiones que permiten incrementar la capacidad productiva de los trabajadores, como la compra o reparación de vehículos y equipamiento. No obstante, el organismo advierte que aún es necesario analizar aspectos como los costos de estos créditos y los niveles de morosidad para determinar su impacto sobre la salud financiera de los usuarios.
Aun así, concluye que las plataformas de economía gig están desempeñando un papel relevante en la expansión de la inclusión financiera y en la generación de nuevas oportunidades de acceso al crédito para trabajadores independientes.


