Un estudio realizado por investigadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Uber basado en más de 13.700 encuestas en ocho países de América Latina (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, República Dominicana y México) revela que las plataformas digitales de movilidad se consolidan como una fuente de ingresos flexible, aunque persisten desafíos en seguridad financiera y acceso a pensiones.

El informe titulado “Driving Through the Gig Economy in Latin America: Uber Drivers Views on Needs, Risks, and Opportunities”, basado en la Encuesta Uber-BID 2024, se considera el estudio más amplio realizado hasta ahora sobre conductores de la plataforma en la región.

Según el reporte, los conductores de aplicaciones de movilidad en América Latina son mayoritariamente hombres, de mediana edad y con un nivel educativo creciente, que en muchos casos utilizan la plataforma de manera parcial para complementar otros ingresos. 

La mayoría de los encuestados afirma preferir la flexibilidad y la autonomía laboral frente a un empleo tradicional, valorando especialmente la posibilidad de manejar sus propios horarios y combinar esta actividad con otras fuentes de ingreso.

Un mercado en crecimiento

El crecimiento de las plataformas de transporte también explica el aumento del número de conductores. De acuerdo con cifras presentadas en el informe, el mercado de transporte por aplicación en América Latina alcanzó ingresos cercanos a 1.930 millones de dólares en 2021, equivalente a aproximadamente el 6,8% del mercado global.

Las proyecciones indican que podría crecer a una tasa anual compuesta del 15% entre 2022 y 2030, hasta alcanzar cerca de 6.760 millones de dólares.

Entre los factores que impulsan este crecimiento destacan la alta urbanización de la región, donde 82% de la población vive en ciudades, una tendencia que desencadenan en nuevas necesidades de movilidad urbana ante la congestión y las limitaciones del transporte público.

Otro factor es el aumento en la penetración de smartphones, que supera el 73% en América Latina, sumado a la expansión de la economía digital y los servicios basados en aplicaciones.

Actualmente, decenas de millones de personas utilizan aplicaciones de transporte en la región y se estima que la penetración podría alcanzar el 31% de la población en Sudamérica durante 2025.

Perfil de los conductores

Con respecto al perfil de los conductores de apps de movilidad, el predominante corresponde a hombres (91%), con una edad promedio de 41 años. Cerca del 73% tiene entre 25 y 50 años, es decir, se encuentra en la etapa central de la vida laboral.

En términos educativos, el 57% cuenta con educación terciaria aunque existen diferencias entre países. Colombia lidera con 74% de conductores con estudios superiores, mientras que otros mercados presentan porcentajes menores.

El 40% de los conductores está conectado entre 10 y 30 horas semanales, 24% supera las 30 horas y un 35% conduce menos de 10 horas por semana. En promedio, los conductores permanecen 19 horas semanales en línea en la plataforma.

Un ingreso clave

El estudio evidencia que el trabajo en plataformas se ha convertido en un amortiguador financiero para muchos hogares en la región. Sin embargo, no los protege de las vulnerabilidades económicas más amplias.

Al igual que ocurre con buena parte de la población latinoamericana, una mayoría de conductores reporta tener deudas y utiliza los ingresos generados en la aplicación para cubrir gastos esenciales del hogar. El estudio indica que 64% señaló que sus ingresos de la plataforma son para cubrir gastos esenciales del hogar

Las plataformas digitales son una opción laboral flexible en economías marcadas por la informalidad y la volatilidad económica. De hecho, 49% afirma que no aceptaría un empleo asalariado a tiempo completo incluso si ofreciera el mismo nivel de ingresos.

Por lo que prefiere aumentar su horas de trabajo, 44% señaló que aumenta sus horas de conducción cuando sube el costo de vida. El ingreso promedio por hora se sitúa en torno a 7,3 dólares, lo que sugiere que les permite cubrir gastos cotidianos, aunque no siempre garantiza estabilidad económica a largo plazo.

Baja cobertura en salud y pensiones

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es la limitada cobertura en sistemas de protección social entre los conductores de plataformas.

La participación en esquemas de salud y pensiones sigue siendo baja y fragmentada. Aunque muchos trabajadores expresan interés en ahorrar para su retiro, pocos cuentan con mecanismos formales o portables que faciliten la planificación financiera a largo plazo.

Un 49% de los conductores afirmó que contaba con seguro de salud antes de usar la plataforma, mientras que solo 31% contribuye a un sistema de pensiones.

El estudio señala que este escenario plantea la necesidad de diseñar políticas públicas centradas en las personas y no únicamente en su estatus laboral, permitiendo combinar flexibilidad con acceso a beneficios sociales.

Regulación y nuevos modelos laborales

El informe concluye que el crecimiento de la economía de plataformas exige actualizar los marcos regulatorios en la región.

Los investigadores advierten que los modelos regulatorios tradicionales, que clasifican a los trabajadores únicamente como empleados o independientesm no capturan la realidad del trabajo en plataformas.

Por lo que plantean la necesidad de explorar una “tercera vía” regulatoria, que permita mantener la flexibilidad del modelo mientras se amplía el acceso a herramientas financieras, beneficios portables y mecanismos de ahorro voluntario para los trabajadores.

También plantea la posibilidad de alianzas entre gobiernos, plataformas y entidades financieras para desarrollar sistemas de beneficios portables que acompañen las nuevas formas de trabajo.

 

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