La Cámara Colombiana de Comercio Electrónico CCCE dio a conocer su informe sobre fraude en el comercio electrónico, el documento identifica y analiza las principales modalidades de fraude digital que pueden presentarse en el proceso de una compra por internet y advierte sobre su impacto en la confianza de los consumidores. Además de reunir aportes de organizaciones especializadas en pagos, comercio electrónico, identificación digital y ciberseguridad.

El 36,6% de los colombianos afirma haber sido víctima de fraude durante los últimos 12 meses, mientras que el 97,7% considera que este tipo de delito ocurre con alta frecuencia. Para la CCCE, estos resultados reflejan los desafíos que enfrenta el ecosistema digital para fortalecer la confianza de los consumidores.

En entrevista con Mobile Time Latinoamérica, Carlos Güisa, gerente de análisis económico de la CCCE, enfatizó que el hecho de que el 97,7% de los colombianos perciba el fraude como frecuente no significa que todas esas personas hayan sido víctimas, sino que existe una amplia conciencia sobre los riesgos asociados a las compras por internet.

“Las empresas tienen que tomar sus medidas para proteger a los consumidores, pero los consumidores también deben entender los riesgos que existen y tomar las medidas para justamente protegerse cuando navegan en internet”, afirmó.

Modalidades de fraude digital

Las modalidades más comunes que identificó el documento son: tiendas y plataformas falsas, suplantación de identidad y apropiación de cuentas, ingeniería social como engaños mediante mensajes, llamadas, enlaces o perfiles aparentemente confiables o fraude en pagos y abuso de procesos de compra.

Prácticas que no necesariamente ocurren de manera aislada, sino que pueden conectarse a lo largo de la experiencia de compra y combinar distintas técnicas para facilitar el delito. Sumado a ello, está el papel que juega la IA para facilitar y hacer más creíble la modalidad de fraude. 

Según el informe, la IA facilita la creación de mensajes más convincentes, contenidos audiovisuales falsos y páginas fraudulentas más sofisticadas. Sin embargo, también puede utilizarse para detectar patrones sospechosos y evaluar riesgos.

No obstante, el impacto de estas prácticas va más allá de las pérdidas económicas de una transacción. El informe señala que la desconfianza continúa siendo una barrera para el comercio electrónico en Colombia.

Según cifras de la encuesta ENTIC Colombia citadas en el documento, 21 millones de colombianos no compran por internet. Entre las preocupaciones relacionadas con el uso de canales digitales, el 60,7% señala inquietudes sobre la privacidad y el tratamiento de sus datos personales. Además, el 47,3% de los colombianos identifica la falta de educación financiera y digital como un factor que aumenta su exposición al fraude.

Recuperar la confianza

Frente a la llegada de una de las fechas más importantes para el comercio electrónico en Colombia, como lo son la temporada de descuentos y compras masivas de fin de año, la CCCE busca trabajar con todos los actores del ecosistema alrededor del fraude digital para recuperar la confianza. 

Güisa destacó que la Cámara ha tenido acercamientos con la Fiscalía, particularmente con las áreas de ciberdelitos, secuestro y extorsión, para establecer protocolos claros de denuncia y reducir las barreras que dificultan la atención de estos casos.

“Estamos trabajando en eso hasta ahora. La idea es poder establecer esos canales y esos protocolos de cómo denunciar más fácil y que eso acabe efectivamente en acciones que ayuden a mitigar ese fenómeno”, explicó.

El objetivo es que, cuando se identifique un comportamiento fraudulento, las autoridades puedan actuar con mayor rapidez y no dependan de procesos que retrasen la respuesta durante meses. 

Coordinación entre el ecosistema 

Otra de las acciones es la coordinación entre el ecosistema, uno de los desafíos pendientes para mejorar la capacidad de reacción frente a estas prácticas. Por lo que es necesario que las empresas de pagos, los proveedores de soluciones de identificación y las entidades públicas no dispongan únicamente de la información correspondiente a sus respectivos ámbitos de operación. 

En contraste, los grupos dedicados al fraude operan de manera organizada, intercambian información y comparten herramientas y métodos para cometer delitos. “Los defraudadores sí trabajan de manera conjunta, de manera organizada, se comparten información, tienen grupos de Telegram, foros, donde se comparten tecnologías y las mejores prácticas para defraudar”, señaló.

Para hacer frente a esta situación, la CCCE participa en mesas interinstitucionales con empresas privadas, gremios y entidades públicas, en las que se comparten experiencias y buenas prácticas, además de impulsar campañas de prevención con mensajes coordinados para los consumidores.

Construir hoja de ruta

La CCCE adelantó que con la presentación del informe, más allá de dar a conocer las cifras, este es el primer paso de un proceso que tendrá nuevas etapas. Según Güisa, la publicación inicial se concentró en identificar las modalidades de fraude y construir una taxonomía específica para el comercio electrónico, con el propósito de establecer un marco común para comprender el problema.

La siguiente fase será cuantificar el fenómeno. Para ello, se busca que las organizaciones participantes colaboren con datos que permitan dimensionar la frecuencia y el alcance de los delitos, así como entender cómo se materializan en las distintas etapas de una compra digital. “Colaborar también exige mostrar y hacer públicos esos datos de cómo viene materializándose el fenómeno”, indicó.

Posteriormente, la entidad prevé impulsar mesas de trabajo conjuntas para desarrollar hojas de ruta que definan las acciones que puede asumir cada participante del ecosistema, desde los comercios y las entidades financieras hasta los proveedores tecnológicos y las autoridades.

 

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Las ilustraciones de los artículos son producidas por Mobile Time con IA.