Durante el foro de operadores realizado en el marco de ANDICOM 2026 los principales representantes del mercado de telecomunicaciones en Colombia coincidieron en que la disponibilidad de electricidad se está convirtiendo en uno de los principales factores para definir dónde se instalarán las nuevas infraestructuras digitales asociadas al crecimiento de la IA y los avances de conectividad que requiere el país.
Una preocupación que se evidenció con el terremoto del 10 de agosto y la alerta de un posible ‘apagón’ frente a la llegada del Fenómeno del Niño.
Los representantes de los tres principales operadores: Rodrigo de Gusmao de Claro, Carlos Blanco de Tigo y Gyorgy Zaembery de WOM, señalaron que la oportunidad para atraer capital privado hacia centros de datos, redes de telecomunicaciones y servicios digitales, no será suficiente sin una capacidad energética capaz de sostener el crecimiento de la infraestructura de IA.
“Sin energía no hay inteligencia artificial”, fue uno de los mensajes que marcó la discusión sobre la nueva inversión que requiere el sector.
Los panelistas compararon la situación de Colombia con la carrera que se desarrolla en otros mercados, especialmente Estados Unidos, donde las grandes compañías tecnológicas están buscando nuevas fuentes de generación eléctrica para soportar la expansión de los centros de datos y la creciente demanda de procesamiento.
El terremoto evidenció la dependencia de las redes de la electricidad
Tras el terremoto del pasado 10 de agosto, las redes de telecomunicaciones se vieron afectadas por la caída de postes de electricidad en las zonas más afectadas.
Los operadores explicaron que la falta de electricidad fue uno de los principales factores que afectaron la continuidad de las estaciones móviles después del sismo.
Carlos Blanco, presidente de Tigo, señaló que su operación llegó a tener alrededor de 1.500 estaciones afectadas. “Las baterías permitieron mantener algunas estaciones funcionando durante las primeras horas, pero posteriormente comenzaron a producirse desconexiones a medida que se agotaban las reservas de energía”, explicó.
Rodrigo de Gusmao, presidente de Claro, detalló que una de las principales medidas fue la compra de 150 plantas eléctricas, con una inversión superior a 6.000 millones de pesos, para mantener operativas las estaciones y acelerar la recuperación de la red.
El operador aseguró que consiguió restablecer alrededor de 70% del servicio durante el primer día y superar 91% al tercer día.
La resiliencia va más allá de las antenas
El terremoto también dejó una conclusión para el futuro de la infraestructura digital: la resiliencia de las telecomunicaciones no depende exclusivamente de las redes móviles.
Por lo que señalaron que mantener la conectividad durante una emergencia requiere contar con energía, rutas alternativas de conectividad, carreteras, edificios seguros y capacidad de respuesta logística.
“La infraestructura física que soporta las telecomunicaciones puede convertirse en un punto crítico cuando ocurre un desastre natural”, señalaron.
Por ello, el sector considera necesario que la planificación de infraestructura digital se realice de manera coordinada con otros sectores estratégicos, especialmente el energético.
Una oportunidad que depende de la infraestructura
El panel concluyó que Colombia enfrenta una ventana de oportunidad para atraer inversiones vinculadas con inteligencia artificial y centros de datos, pero la capacidad para aprovecharla dependerá de resolver los cuellos de botella que pueden limitar el crecimiento.
Electricidad, inversión, regulación y resiliencia serían los enfoques principales para los próximos años.
Para construir la infraestructura, se necesita energía y reglas claras que permitan desplegarla rápidamente y redes suficientemente resilientes para mantener los servicios incluso frente a emergencias.
No obstante, fueron optimistas al señalar que la inversión para ampliar la infraestructura de inteligencia artificial ya comenzó en Colombia m, por lo que el país deberá acelerar sus decisiones si quiere convertirse en uno de los mercados que capturen esa nueva ola de inversión.


