El acelerado crecimiento del tráfico de datos, impulsado por la inteligencia artificial, el consumo de video y la expansión de las redes 5G, está aumentando la necesidad de nuevas inversiones en infraestructura móvil. Sin embargo, en Chile uno de los principales obstáculos para ampliar la cobertura y mejorar la calidad de los servicios móviles no es tecnológico, sino el elevado costo del suelo donde se instalan las torres de telecomunicaciones.
Daniel Gurovich, representantes de la Cámara Chilena de Infraestructura Digital (Idicam), en el marco del CLDigital Summit, advirtió que el país enfrenta un problema estructural relacionado con el valor de los arriendos de terrenos destinados a emplazar sitios móviles, una situación que termina afectando tanto a los operadores como a los usuarios.
Según explicó, el tráfico móvil en Chile se ha multiplicado por 12 durante la última década y las proyecciones apuntan a un crecimiento cercano al 20% anual. Para 2035, el volumen de datos transportados por las redes será entre ocho y diez veces superior al actual.
Ante los retos actuales, el país necesita continuar expandiendo su infraestructura digital para consolidarse como un hub tecnológico regional, lo que requiere inversiones permanentes por parte del sector privado.
Costo operativo
“Las empresas de telecomunicaciones destinan cerca del 25% de sus inversiones a la construcción y modernización de redes. Sin embargo, esta capacidad de inversión se ha visto presionada por la reducción del ingreso promedio por usuario (ARPU), que ha caído alrededor del 20% en la última década debido a la intensa competencia del mercado”, señaló.
A ello se suma el incremento del costo del suelo. De acuerdo con un estudio realizado para Edicam, Chile posee uno de los valores de arriendo de terrenos para infraestructura de telecomunicaciones más altos de América Latina, solo por detrás de Uruguay y Argentina en determinadas zonas urbanas.
Mientras el modelo de empresa eficiente elaborado por la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) considera que el arriendo del terreno debería representar alrededor del 15% del costo operativo de un sitio, en la práctica este porcentaje supera el 30% y, en algunos casos, alcanza hasta el 45%.
«Nos encontramos con un problema estructural que dificulta mucho el desarrollo de infraestructura, sobre todo en la expansión de la cobertura móvil», señaló.
El estudio presentado identificó que este problema se concentra especialmente en el norte y sur de Chile. En el norte, los terrenos administrados por Bienes Nacionales presentan algunos de los costos más elevados, mientras que en el sur ocurre una situación similar en predios pertenecientes a grandes propietarios privados.
“Las localidades donde se registran estos altos costos presentan una calidad de servicio inferior respecto de aquellas donde los valores del suelo son más competitivos, afectando indicadores como cobertura, velocidad y latencia”, puntualiza.
Despliegue
Otro de los factores identificados corresponde a las dificultades regulatorias para reubicar torres existentes. En Chile este proceso puede tardar más de un año debido a la cantidad de permisos requeridos, lo que limita la capacidad de las empresas para trasladar su infraestructura cuando enfrentan incrementos excesivos en los costos de arriendo.
Esta situación genera lo que los calificó como «monopolios zonales». “Los propietarios de determinados terrenos pueden exigir rentas considerablemente superiores al promedio del mercado debido a la imposibilidad práctica de mover rápidamente las instalaciones”.
El fenómeno también afecta la política de compartición de infraestructura. Aunque la ley de colocalización ha permitido reducir el número de torres y acelerar el despliegue de tecnologías como 4G y 5G, algunos propietarios elevan el valor del arriendo cuando un segundo o tercer operador utiliza la misma estructura, pese a que los costos de operación prácticamente no cambian.
Para Gurovich, las consecuencias recaen en los operadores que deben destinar una mayor proporción de sus recursos a cubrir estos arriendos, reduciendo la capacidad para construir nuevos sitios, ampliar cobertura o modernizar las redes.
Propuestas para nuevas inversiones
Para enfrentar este escenario, desde la Cámara Chilena de Infraestructura Digital (Idicam), propone cuatro medidas principales:
- Simplificar las autorizaciones para trasladar infraestructura existente.
- Diferenciar los permisos para reubicaciones respecto de la construcción de nuevos sitios, reemplazando algunos trámites por avisos de instalación.
- Habilitar terrenos fiscales con condiciones que favorezcan el despliegue de infraestructura, especialmente en zonas remotas.
- Evitar incrementos automáticos en los arriendos cuando varios operadores compartan una misma torre, siempre que no existan costos adicionales asociados.
Gurovich concluyó que es importante “reducir estas distorsiones permitiría liberar recursos para nuevas inversiones, acelerar el despliegue de infraestructura y mejorar la calidad de los servicios de telecomunicaciones para los usuarios, en un escenario donde la demanda por conectividad continuará creciendo impulsada por la digitalización y la inteligencia artificial”.
Foto: Captura de pantalla transmisión Digital Summit Chile


