Los cambios regulatorios serán determinantes para sostener las inversiones que demandarán las redes de nueva generación en Chile. Ese fue uno de los principales mensajes del panel sobre infraestructura digital realizado en el marco de CLDigital Summit, donde representantes de dos de los principales operadores Entel y Claro coincidieron en la necesidad de promover la compartición de infraestructura, y advirtieron sobre distintos desafíos regulatorios que podrían afectar el desarrollo del sector.
Manuel Araya, gerente de Regulación y Asuntos Corporativos de Entel, señaló que el crecimiento del tráfico de datos y el despliegue de tecnologías como 5G exigen inversiones permanentes en infraestructura y una política de espectro que permita responder a la demanda futura.
Entre los principales riesgos para la industria está el límite de espectro «cap» vigente en Chile, que a su juicio restringe el desarrollo de las redes y compromete la sostenibilidad financiera de los operadores. «El no poder dejar que el mercado regule cuántos operadores existen en Chile es un problema y va a poner en riesgo la sostenibilidad financiera de la industria en el futuro», afirmó.
Araya también alertó sobre el crecimiento del tráfico no solicitado que circula por las redes, en el que cerca del 30% del tráfico corresponde a información que los usuarios no solicitan, pero que igualmente consume capacidad e incrementa los costos operativos.
Su propuesta se centra en revisar la normativa sobre neutralidad de la red para que los operadores recuperen herramientas que les permitan administrar de manera más eficiente el tráfico de sus redes. «Si no hacemos algo para darle nuevamente a los operadores el control para administrar sus redes, será difícil garantizar el dinamismo que ha tenido la industria», aseguró.
Claro apuesta por acuerdos comerciales
Desde Claro Chile, Francisco Concha, director de Regulación y Relaciones Gubernamentales, defendió el modelo actual de compartición de infraestructura, basado en acuerdos comerciales entre las empresas.
Desde su punto de vista, la colaboración entre operadores ha permitido un desarrollo eficiente del mercado, por lo que considera que imponer nuevas obligaciones regulatorias podría generar el efecto contrario al esperado. «Creemos que si sobrerregulamos este tema podríamos desincentivar la inversión privada», señaló.
Concha explicó que “mecanismos como la regulación de tarifas o de las condiciones de acceso podrían dificultar los acuerdos entre las partes y retrasar el despliegue de infraestructura”.
Teniendo en cuenta que el marco normativo vigente ya contempla incentivos suficientes para promover la compartición de infraestructura, por lo que no considera necesaria una regulación adicional. «Hoy la compartición de infraestructura se realiza de forma eficiente y lo que corresponde es potenciar los acuerdos comerciales entre operadores», afirmó.
Infraestructura para el crecimiento digital
El panel reunió además a representantes de empresas de infraestructura, asociaciones del sector y especialistas en regulación, quienes coincidieron en que la expansión de la inteligencia artificial, el cloud y los servicios digitales elevará la demanda de capacidad en las redes durante los próximos años.
Entre los principales desafíos identificados estuvieron la reducción de la permisología, la simplificación de las cargas regulatorias, una mayor coordinación entre autoridades y empresas y el diseño de políticas públicas que incentiven la inversión privada.
Los participantes coincidieron en que la sostenibilidad financiera de los operadores será un factor clave para mantener el liderazgo de Chile en conectividad y avanzar en su objetivo de consolidarse como un hub digital para América Latina.


