Un análisis de Ookla, basado en datos de Speedtest, telemetría de redes y Downdetector, muestra que durante el terremoto del 10 de agosto en Colombia, las mayores afectaciones se registraron horas después del sismo, mientras que la redundancia entre operadores y las conexiones satelitales fueron determinantes para mantener la conectividad.

El estudio permitió observar la evolución de las redes móviles y fijas en el occidente del país después del sismo. Para dimensionar el impacto, Ookla combinó información de pruebas de Speedtest, telemetría de escaneo en segundo plano y reportes de interrupciones de Downdetector con el modelo sísmico ShakeMap del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), que permite representar la intensidad de la vibración del suelo.

Redes móviles en Colombia - Ookla

Imágen: Ookla

Los resultados muestran que la afectación de las redes estuvo directamente relacionada con la intensidad del movimiento, pero también que el deterioro de las comunicaciones continuó durante varias horas después de que terminó el sismo.

La disponibilidad del servicio se mantuvo relativamente estable en zonas donde la intensidad fue inferior a 6 en la escala de Mercalli Modificada (MMI). A partir de ese nivel las fallas aumentaron rápidamente.

En áreas que alcanzaron una intensidad MMI 8, donde el movimiento puede ocasionar daños sustanciales, aproximadamente 22% de los dispositivos móviles perdió el servicio durante las horas posteriores al sismo, frente a una línea base normal cercana al 2%. El comportamiento evidencia una relación estrecha entre la intensidad del movimiento del terreno y la disponibilidad de las redes de telecomunicaciones.

Las fallas ocurrieron después del terremoto

Uno de los principales hallazgos del análisis realizado por Ookla es que el punto de mayor afectación no se produjo inmediatamente después del movimiento telúrico.

En las zonas donde el temblor fue más intenso, el porcentaje de dispositivos sin servicio alcanzó 27% cuatro horas y media después del sismo principal. El agotamiento de las baterías de respaldo de los sitios móviles fue uno de los factores que contribuyó al deterioro posterior.

En Chocó, la situación se prolongó, y los dispositivos continuaron experimentando una pérdida de servicio durante aproximadamente otro día y la proporción de equipos sin conectividad llegó a 42%, mientras el resto del país comenzaba a recuperar sus niveles habituales. 

Para Ookla, este comportamiento demuestra que la resiliencia de las redes frente a un desastre natural no depende únicamente de la supervivencia de la infraestructura durante el evento, sino también de la autonomía energética y de la capacidad para mantener operativos los sitios en las horas posteriores.

La redundancia fue más importante

El análisis también encontró diferencias entre los operadores. En las áreas más afectadas, Claro registró la mayor proporción de sitios inactivos, aproximadamente uno de cada cinco, pero logró mantener la menor indisponibilidad máxima entre sus usuarios, con 10%. En comparación, la indisponibilidad máxima alcanzó 16% en Movistar y 13% en Tigo.

Según Ookla, este resultado muestra que la cantidad de estaciones individuales que permanecen operativas no es el único factor determinante. La redundancia de la red y la posibilidad de utilizar infraestructura de otros operadores pueden tener un mayor impacto en la continuidad del servicio.

Durante la emergencia también aumentó el uso de redes anfitrionas. La proporción de conexiones de WOM sobre redes de otros operadores pasó de 8% a 13%, mientras que los dispositivos de Movistar conectados a la red de Tigo se incrementaron más de cuatro veces.

El satélite aparece como la alternativa de respaldo más rápida

Ante la pérdida de infraestructura terrestre, la conectividad satelital se convirtió en una de las alternativas de redundancia disponibles con mayor rapidez.

Starlink ofreció su servicio de manera gratuita en cinco departamentos afectados dentro de las primeras 30 horas posteriores al terremoto. Según los datos de Ookla, el uso de la conexión aumentó aproximadamente 40%, mientras que la velocidad media de descarga creció 11%.

El análisis destaca que Colombia todavía no cuenta con una capa de conectividad satelital de conexión directa al dispositivo (D2D). Esta ausencia de una alternativa de respaldo directamente disponible en los teléfonos también quedó reflejada en los datos recopilados durante la emergencia.

Los resultados del estudio muestran que la resiliencia de las telecomunicaciones ante eventos sísmicos depende de una combinación de factores: resistencia de la infraestructura, autonomía energética, redundancia entre operadores, capacidad para absorber aumentos de tráfico y disponibilidad de tecnologías alternativas como las redes satelitales.

El terremoto del 10 de agosto dejó así una lección para la infraestructura de comunicaciones: mantener conectividad durante una emergencia no depende únicamente de cuántas estaciones sobreviven al impacto inicial, sino de qué tan preparada está la red para continuar operando y recuperarse durante las horas y días posteriores.

Ookla concluye en su análisis que: “Colombia no tiene hoy un requisito mínimo de energía de respaldo para los sitios de red, un vacío que el trabajo de resiliencia de la OCDE identifica como central para mantener las redes vivas durante una falla eléctrica. El fin de la ventana gratuita de Starlink el 12 de septiembre, las pérdidas permanentes de sitios y el ritmo de la reconstrucción del Chocó se mostrarán si este evento cambia la política de resiliencia colombiana”.

 

***************************

¡Reciba gratuitamente el boletín de Mobile Time Latinoamérica y manténgase bien informado sobre tecnología móvil y negocios! Regístrese aquí.

Las ilustraciones de los artículos son producidas por Mobile Time con IA.