Bogotá estableció nuevas reglas para el uso de celulares, dispositivos móviles y otras pantallas en los colegios públicos y privados de la ciudad. La medida, contenida en la Resolución denominada “(Re)conectarnos para aprender”, busca proteger los tiempos destinados al aprendizaje, fortalecer la concentración y promover espacios de interacción y convivencia entre los estudiantes.
La resolución fue presentada este 7 de septiembre por el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, y la secretaria de Educación del Distrito, Julia Rubiano.
Uno de los principales cambios establece que los teléfonos celulares deberán permanecer guardados, en silencio y fuera de la vista de los estudiantes durante la jornada escolar, incluidos los descansos. La disposición aplica tanto para estudiantes como para docentes.
Sin embargo, la regulación contempla excepciones asociadas con razones de salud, educación inclusiva, accesibilidad, ajustes razonables y situaciones de emergencia, entre otras circunstancias.
La administración distrital señaló que la medida no busca eliminar la tecnología de los espacios educativos, sino establecer condiciones para que su utilización responda a objetivos pedagógicos y a las necesidades de cada etapa de desarrollo.
Límites según la edad
La resolución establece diferentes criterios para el uso pedagógico de pantallas dependiendo del nivel educativo. En prejardín se establece que no habrá pantallas y que las instituciones oficiales que ofrecen educación inicial deberán retirarlas progresivamente de las aulas.
En jardín, el uso pedagógico queda limitado a 10 minutos continuos y 30 minutos acumulados. Para transición, el límite será de 15 minutos continuos y 30 minutos acumulados.
En básica primaria, se establece un máximo de una hora acumulada de uso pedagógico, mientras que en sexto y séptimo el límite será de dos horas acumuladas, con pausas activas recomendadas.
Para los estudiantes de octavo a undécimo, no se establece un límite de tiempo para el uso pedagógico de dispositivos, siempre que este responda al Proyecto Educativo Institucional (PEI) y esté orientado a fortalecer la autonomía, el pensamiento crítico y la producción.
La Secretaría de Educación explicó que el objetivo es avanzar de manera gradual desde actividades centradas en el juego, la exploración y la interacción directa durante las primeras etapas educativas hacia un uso más autónomo y crítico de las herramientas digitales en los grados superiores.
Uso promedio de nueve horas
La decisión se tomó después de un proceso participativo desarrollado por la Secretaría de Educación entre 2025 y 2026, en el que participaron más de 98.000 integrantes de la comunidad educativa.
Los resultados muestran que existe una brecha entre el tiempo que los estudiantes creen utilizar sus celulares y el tiempo registrado realmente por sus dispositivos. En promedio, los estudiantes estiman que utilizan el teléfono durante seis horas al día, mientras que los registros de los propios equipos muestran un promedio de nueve horas.
Además, el 87% de los estudiantes consultados tiene celular propio desde los 10 años y el 82% de los docentes señaló que observa a los estudiantes utilizando estos dispositivos durante las clases para jugar u realizar otras actividades.
El uso de los teléfonos también se extiende a los espacios de descanso. Según la consulta, 83% de los estudiantes reconoce utilizar el celular durante los descansos y momentos de alimentación.
La discusión también estuvo presente en 397 foros educativos institucionales, 327 oficiales y 70 privados, que reunieron a 83.915 participantes. En estos espacios, 62,3% de los participantes señaló que el uso del celular genera dificultades de atención y concentración, mientras que 45,3% consideró que afecta el bienestar socioemocional de niños, niñas y jóvenes. Asimismo, 73,6% de los asistentes pidió establecer acuerdos, regulaciones y lineamientos sobre el uso de estos dispositivos en los manuales de convivencia.
Seis meses para definir las reglas
La nueva regulación no implica que todos los colegios deban aplicar exactamente los mismos procedimientos. Durante los próximos seis meses, cada institución deberá definir, de manera participativa, cómo implementará las disposiciones en su Manual de Convivencia o Pacto de Corresponsabilidad.
Estos documentos deberán contemplar acuerdos para el desuso gradual de los dispositivos, así como procedimientos pedagógicos y restaurativos para garantizar el cumplimiento de las reglas. La normativa también incorpora salvaguardas relacionadas con la intimidad, la imagen, la seguridad digital y la protección de los datos personales de los estudiantes.
Julia Rubiano, secretaria de Educación de Bogotá, señaló que no se trata únicamente de restringir dispositivos, sino de acompañar a estudiantes, familias y docentes para favorecer la atención, el aprendizaje, las relaciones y el uso responsable de la tecnología.


