En el marco del México Digital Summit 2026, los pequeños operadores de telecomunicaciones y los Operadores Móviles Virtuales (OMVs) pidieron mayor certeza sobre espectro, acceso a infraestructura y regulación. Además de reglas diferenciadas frente a los grandes jugadores, como condiciones necesarias para ampliar la conectividad en México.

Luz Guerrero, directora ejecutiva de la Asociación Mexicana de Operadores Móviles Virtuales (AMOMVAC), señaló que los OMVs pasaron de representar alrededor del 1% del mercado móvil hace una década a casi una de cada cinco líneas móviles en México, lo que modifica el papel de quienes llevan conectividad sin ser propietarios de la red. “Para mí la nueva conectividad no es una generación tecnológica, sino que se trata de quién está conectando ahora”, afirmó.

Entre las principales barreras para los OMVs, Guerrero mencionó el acceso mayorista, la carga regulatoria (que representa obligaciones provenientes de hasta siete autoridades) y el costo del espectro, que llega a estos operadores a través de sus proveedores mayoristas.

La ejecutiva cuestionó que la reducción de 12% en los derechos de espectro propuesta para 2027 excluya las bandas de 600 y 700 MHz. Actualmente, la banda de 600 MHz está prevista para licitación para 5G, mientras que la de 700 MHz es utilizada por más de 150 OMVs a través de la Red Compartida mayorista.

Para Guerrero, el costo del espectro podría trasladarse a los OMVs y afectar sus condiciones de operación. Por eso, pidió que el acceso a la capacidad de la Red Compartida se mantenga bajo condiciones no discriminatorias y que el costo del espectro no sea trasladado completamente a los operadores virtuales.

Además, considera necesario preservar el carácter mayorista de la infraestructura, de manera que el proveedor de la red no compita directamente con los operadores que utilizan su capacidad. En ese sentido, sostuvo que si la infraestructura mayorista no se actualiza, los OMVs podrían quedar rezagados tecnológicamente frente a otros operadores y la competencia se reduciría.

“En unos cinco años tendríamos unos operadores móviles virtuales que estarían operando, digamos, una red de hace 10 años y la competencia, pues solo estaría en el papel”, advirtió. 

Certeza para los pequeños operadores

Jimena Ferráez Ramos, presidenta de la Asociación Mexicana de Pequeños Operadores de Telecomunicaciones (CAPOT), coincidió en que la falta de certeza regulatoria dificulta la planeación de inversiones. En un momento en el que el sector todavía enfrenta problemas de informalidad y desconfianza, además de trámites municipales y dificultades para acceder a infraestructura existente como postes y ductos. “Necesitamos certeza, necesitamos confianza para poder llegar a ese punto de nueva conectividad”, afirmó.

Ferráez también pidió productos financieros diseñados para las características de los pequeños operadores y defendió el acceso a tecnologías como Wi-Fi 6 y a la banda de 6 GHz, que podrían permitir modelos de despliegue más rentables, cuando estos proveedores ya enfrentan competencia no solo de otros operadores, sino también de servicios satelitales.

Por su parte, Javier Tamayo, CEO de Tamayo Telecom, destacó como ventaja de los operadores locales su capacidad de reacción y conocimiento de las necesidades de cada región. Sin embargo, señaló que enfrentan una presión creciente sobre sus márgenes, con precios a la baja mientras aumentan la capacidad requerida y los costos de tecnologías como Wi-Fi 6 y Wi-Fi 7.

“Con menos hacemos más”, resumió Tamayo, quien también destacó que los ISPs han comenzado a ser vistos como aliados o proveedores por grandes operadores para servicios como transporte y operación de infraestructura.

Regulación asimétrica y compartición de infraestructura

Salomón Padilla, vicepresidente de la Asociación de Telecomunicaciones Independientes de México (ATIM), planteó que la nueva conectividad debe construirse sobre infraestructura compartida y con mayor colaboración entre industria y autoridades. 

El ejecutivo también cuestionó el rezago del marco regulatorio frente a la evolución tecnológica y pidió actualizar reglas sobre convergencia y compartición de infraestructura. “Necesitamos un diálogo moderno que no sea ese diálogo donde nada más presentamos un escrito para dar nuestra opinión”, sostuvo.

Para Basilio Rodríguez, representante de la Federación de Asociaciones y Cámaras de Proveedores de Internet de América Latina y el Caribe (LAC-ISP), una de las claves para ampliar la conectividad es aplicar una regulación diferenciada para los pequeños operadores.

Como ejemplo mencionó a Brasil donde existen cerca de 19.000 pequeñas empresas que concentran más del 60% de la banda ancha fija. Ese crecimiento lo atribuyó gracias a una regulación asimétrica que permitió a estos proveedores atender zonas donde no resultaba atractivo desplegar infraestructura para los grandes operadores.“No se pueden tratar de forma igual las pequeñas empresas y las grandes empresas”, afirmó Rodríguez.

Por lo que pidió liberar espectro para tecnologías como Wi-Fi 6 y evitar que las frecuencias disponibles para pequeños operadores tengan costos prohibitivos.

Todo los panelistas coincidieron en que ampliar la conectividad requiere mayor certeza regulatoria, acceso a infraestructura y espectro en condiciones que permitan la participación de operadores pequeños. 

En ese sentido, Padilla llamó a definir lo que es conectividad significativa y pidió una política integral de telecomunicaciones con objetivos, financiamiento, tiempos y reglas claras, mientras que los demás participantes insistieron en que las nuevas condiciones deben considerar las diferencias entre grandes y pequeños operadores.

 

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