La expansión de las redes necesarias para soportar el crecimiento del tráfico de datos y tecnologías como la inteligencia artificial aún enfrenta el obstáculo del costo del espectro en México. Daniel Hajj, CEO de América Móvil, y Mónica Aspe, CEO de AT&T México, coincidieron en que las condiciones de acceso a este recurso serán determinantes para mantener el ritmo de inversión en infraestructura.

Durante el México Digital Summit 2026, Hajj sostuvo que el costo del espectro en México continúa por encima de la media regional y ha condicionado el ritmo y la cobertura del despliegue, particularmente ante las necesidades de 5G. Para el directivo, las próximas licitaciones deberán considerar precios adecuados, disponibilidad de bandas y certidumbre sobre el espectro, además de dar claridad sobre las bandas que serán necesarias para 6G.

Por su parte, Aspe coincidió en que el costo del espectro limita los recursos disponibles para ampliar la infraestructura. La ejecutiva recordó que México tiene alrededor de 645 MHz de espectro concesionado para servicios móviles, frente a los 1,700 MHz que la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) estima necesarios para escenarios de alta demanda. 

Aspe explicó que el espectro funciona como los “carriles” por los que circulan los datos: «cuando son insuficientes, los operadores deben compensarlo con un mayor despliegue de sitios celulares, lo que eleva los costos de la red. Cada peso que se va en pagar los derechos, es un peso que no se va a comprar una antena”, afirmó.

La CEO de AT&T reconoció como un primer paso la reducción de 12% en el costo del espectro en México, contemplada en el Paquete Económico de 2027. Sin embargo, recordó que, de acuerdo con una estimación realizada en 2005 por el entonces regulador sectorial, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), México tenía una brecha de alrededor de 56% frente a referencias internacionales en el costo del espectro, lo que significa que dicho insumo continúa siendo más caro que en otras regiones de Latinoamérica. 

Esto se suma al aumento en la demanda de capacidad que, aunque debería ser financiada por el ingreso por usuario, no ha sido así. Según cifras presentadas por Aspe, el consumo mundial de datos por usuario se multiplicó nueve veces entre 2016 y 2023, es decir, 900%, mientras que la inversión global en redes aumentó 11% en el mismo periodo, de US$185.000 millones a US$205.000 millones anuales.

“A nivel global, las inversiones crecen, pero muy lejanamente del ritmo del crecimiento de la demanda por parte de las aplicaciones que utilizan la red, además, es un ciclo que se reinicia. Cada generación tecnológica exige una nueva ronda. Pasamos de 2G a 3G, después a 4G, ahora 5G, adquirir espectro, modernizar radios, desplegar fibra, densificar redes, invertir en en software, seguridad, nube, capacidad. La infraestructura mejora radicalmente, pero el ciclo de inversión vuelve a empezar”, detalló.

 

costo del espectro en méxico

Daniel Hajj, CEO de América Móvil.

Neutralidad de red y fair share

Dentro de esa agenda por la inversión, Hajj habló sobre la neutralidad de red y el fair share, y planteó que el crecimiento del tráfico y la evolución tecnológica obligan a revisar la forma en que se aplica el principio de neutralidad de red.

El ejecutivo recordó que cuando este principio se estableció, las redes móviles estaban concentradas principalmente en voz y mensajes SMS. Desde entonces el ecosistema evolucionó hacia 4G, 5G, edge computing, network slicing, IA generativa y nuevas formas de consumo digital.

En este escenario, sostuvo que las redes deberían poder diferenciar determinados niveles de calidad de servicio de acuerdo con las necesidades de aplicaciones específicas. Por ejemplo la telemedicina, los vehículos conectados, la industria inteligente e IoT, los servicios financieros digitales y la realidad virtual.

En ese sentido, la regulación de distintos países ya permite cierto grado de priorización en situaciones excepcionales, pero la diferenciación de calidad también puede ser una característica legítima de nuevos servicios 5G, con distintos niveles de latencia y velocidad.

El CEO de América Móvil vinculó este debate con el fair share, mediante el cual se plantea que las grandes empresas tecnológicas participen en los costos asociados con las redes que utilizan sus servicios.

“Los operadores financian y mantienen las redes, mientras que algunas grandes plataformas generan y monetizan una proporción considerable del tráfico con enorme rentabilidad. Según la GSMA, en América Latina tan solo tres Big Tech (Meta, Alphabet y TikTok) concentran más del 70% del tráfico móvil, prácticamente sin pago por el uso de la red”, explicó.

El directivo mencionó que existen iniciativas en distintas regiones para abordar esta asimetría, entre ellas la propuesta europea de negociación entre grandes empresas tecnológicas y operadores, así como medidas adoptadas en Corea del Sur y discusiones regulatorias en Brasil y Perú.

Aspe también puso sobre la mesa la asimetría entre las empresas que construyen las redes y las tecnológicas que desarrollan servicios sobre ellas, y señaló que compañías como Nvidia, Apple, Alphabet, Microsoft y Amazon dependen de una infraestructura de conectividad que no construyen, mientras que gran parte del valor económico generado se captura en la capa de aplicaciones y servicios.

Según la ejecutiva, esta dinámica presiona la capacidad de los operadores para mantener el ritmo de inversión que exige el crecimiento del tráfico de datos. En ese contexto, su planteamiento apunta a una discusión más amplia sobre cómo distribuir los costos de una infraestructura de la que depende todo el ecosistema digital, incluidas las grandes empresas tecnológicas que concentran buena parte del valor generado por los servicios que utilizan las redes.

Fotos: Aline Sarmiento

 

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