Hace dos años nació Mobile Time Latinoamérica, un proyecto que buscaba expandir a la región un modelo periodístico exitoso en Brasil. La apuesta: un medio digital en español enfocado en tecnología y actualidad móvil para toda América Latina y el Caribe. Los retos: abrir un nuevo sitio web en medio del auge de la inteligencia artificial generativa, la heterogeneidad de nuestro continente y la crisis de medios en varios países de la región.
Cuando se habla de Hispanoamérica, se piensa en algo homogéneo: el hablar el mismo idioma, el compartir el español como lengua, parece algo que nos une. Pero las realidades de cada país son distintas. Los acentos son distintos, el significado de una misma palabra puede interpretarse diferente, etc. Claro, somos una región a la que nos unen muchas cosas, pero que, si se mira en detalle, cada uno puede llegar a ser un mundo distinto, cada uno con complejidades sociales, políticas, económicas y culturales muy diferentes.
Si lo vemos desde el punto de vista de la tecnología y los negocios, el panorama es igual. Siempre es claro que Brasil se posiciona como un capítulo aparte, no solo por la diferencia de lengua, sino por ser el que siempre lleva la delantera, el que le apuesta más rápido a la innovación. Pero pasa lo mismo si se habla de México, Centroamérica, el Caribe o la misma Sudamérica, donde Colombia, Argentina, Perú y Chile avanzan de formas distintas.
Quizás lo que nos une a todos, como América Latina y el Caribe, es compartir ese territorio con esa “otra” América, con Norteamérica, que influye directamente en cada avance. Ahí se marcan los cambios, se expande la innovación, se programa una agenda a la que nunca se ha podido ser ajena. Las grandes empresas de tecnología están allí, y son ellas las que han marcado la batuta de estos últimos años.
Así quedó demostrado ese noviembre de 2022, con el inicio del boom de la IA generativa: el mundo de la tecnología cambió, y con él, todo lo demás. Fuimos testigos de cómo cada gigante tecnológico se embarcó en una carrera sin precedentes por crear un modelo cada vez más avanzado. A casi tres años y medio de ese hito, la IA se ha vuelto parte de lo cotidiano, mientras las empresas continúan adaptándose para aprovechar al máximo estas herramientas.
El debate sobre la IA puede ser muy amplio, pero algo a lo que todos le temen es ser reemplazados por esta tecnología, o cómo ciertas profesiones la han adoptado como un aliado, como un miembro más. En ese escenario, apostar por un medio de comunicación, cuando la IA y el tráfico que era impulsado por el SEO en los buscadores se transformó para alimentar a esas IAs, resulta un reto mayor.
En el intermedio de poder hacer crecer nuestra apuesta por llegar a toda la región, cuando el periodismo se ha tenido que transformar a esta nueva realidad, pareciera que lo mejor es seguir apostando por lo visual, por las tendencias de las redes sociales. Pero, después de tanta IA, de que esta siga avanzando, los titulares también han vuelto a lo humano, a la esencia misma del periodismo: la investigación, el contacto, el rigor, la credibilidad. Es ahí donde un medio de comunicación puede hacer la diferencia.
Ese es y fue siempre nuestro objetivo, pero también buscamos que quienes nos lean puedan entender esa realidad que vive el continente. De cómo, en esa carrera por la innovación, que parece propia de los grandes, la región, con herramientas propias, se abre camino y aprovecha estos grandes avances para adaptarlos a nuestras realidades. Ser esa vitrina para que las empresas hablen de sus apuestas por este mercado.
Asimismo, de las discusiones y conversaciones que se dan desde los gobiernos, también tan heterogéneos, por avanzar al mismo ritmo y crear marcos regulatorios que garanticen los derechos y la equidad para todos.
En este punto me quiero detener, porque en los últimos dos años la región ha logrado avanzar en el despliegue de 5G. Algunos lo han hecho de una manera más rápida, y otros siguen ajustando sus políticas de espectro para acelerar su implementación.
Otro tema que ha sido parte de la agenda son las regulaciones que han surgido para garantizar los derechos laborales de los miles de trabajadores que ven en las plataformas digitales como Rappi, Uber, DiDi, Pedidos Ya, entre otras, una fuente de empleo. Algunas regulaciones más inclusivas que otras, y que varían según las posiciones políticas del gobierno de turno.
También en estos años, se ha dado una verdadera transformación del mercado de telecomunicaciones, que se ha ido fragmentando y cambiando su modelo de negocio ante los cambios del sector, ante la necesidad de abrirse a nuevas ofertas. De las discusiones alrededor de quién debe pagar por el tráfico y uso de la red. También de la urgencia por cerrar las brechas de conectividad, especialmente en las zonas rurales, donde pocos países han logrado cerrarlas. Sin dejar a un lado la salida de un gigante para darle la bienvenida a otro.
Finalmente, la urgencia de establecer reglas claras alrededor de la IA, de inyectar ese lado ético, de saber cuáles son los límites. Unos límites que se han traspasado y que han abierto la puerta a que la seguridad cada vez esté en riesgo, con un aumento evidente en los ciberataques, siendo un desafío para la ciberseguridad de las empresas, de las personas y de los gobiernos.
Parece que dos años son poco, pero la velocidad en la que se dan las cosas evidencia que es mucho de lo que se puede informar. Nuestra meta es seguir llevando esa coyuntura en medio de los cambios, con rigurosidad y ética, sin importar los rumores de crisis. En tiempos de automatización, nuestra apuesta sigue siendo profundamente humana: contar, explicar y conectar.


