La organización mexicana ILAS (Infancia Libre de Abuso Sexual) presentó VigIA, una aplicación que utiliza inteligencia artificial para convertir smartphones, tablets, smartwatches y otros dispositivos IoT del hogar en sensores de monitoreo ambiental capaces de detectar posibles señales de abuso sexual infantil en tiempo real.

La plataforma fue desarrollada junto con Made Group —agencia creativa con área de innovación tecnológica— y Colectiva Digital. La app busca diferenciarse de los sistemas tradicionales de control parental al no enfocarse en revisar aplicaciones, mensajes o actividad digital de los menores, sino en analizar el entorno físico donde se encuentran, según explicó Dafna Viniegra, Directora de ILAS, en entrevista con Mobile Time Latinoamérica.

“Tú lo descargas, tienes tu panel de control y tú enlazas los dispositivos que tienes en la casa. Por ejemplo, los smartwatch que pueden usar los niños, los celulares, las tabletas, todos estos dispositivos que tenemos en casa que son de escucha”, explicó Viniegra. El sistema puede activarse en horarios específicos o en momentos determinados cuando el tutor considere necesario realizar monitoreo.

IA entrenada para detectar señales de riesgo

VigIA app abuso sexual infantil

Dafna Viniegra, Directora de ILAS.

VigIA utiliza un agente de inteligencia artificial entrenado para identificar patrones asociados con grooming, manipulación emocional y posibles situaciones de abuso sexual infantil.

Entre las señales que puede detectar se encuentran frases utilizadas comúnmente por agresores para ganar la confianza de menores, como “no le digas a tu mamá” o “esto será un secreto entre nosotros”, además de respiraciones agitadas, llanto, gritos, gemidos sexuales o cambios emocionales relevantes en el entorno.

“El agente conoce patrones y formas de operar de agresores sexuales infantiles gracias a información construida con organizaciones y especialistas que llevan años trabajando estos casos”, detalló Viniegra.

La directiva añadió que el entrenamiento del sistema incorpora conocimiento derivado de entrevistas realizadas por Fundación PAS —organización especializada en prevención de abuso sexual infantil— y de testimonios recabados por Penitencia, iniciativa encabezada por Saskia Niño de Rivera.

Viniegra señaló que Fundación PAS ha documentado durante años entrevistas con familias y agresores sexuales infantiles para comprender mecanismos de manipulación y convencimiento utilizados en este tipo de delitos. Con base en su experiencia, alrededor del 85% de los agresores pertenecen al entorno cercano o familiar de las víctimas.

Monitoreo ambiental en lugar de cámaras

Uno de los elementos que se destaca de VigIA es su enfoque de monitoreo ambiental y alertamiento preventivo. “¿Qué pasa con las cámaras de seguridad? Llegan tarde. Te pueden dar la película de lo que pasó, pero nunca te avisaron cuando estaba ocurriendo”, señaló Viniegra.

A diferencia de sistemas tradicionales de videovigilancia, VigIA busca detectar situaciones potencialmente peligrosas mientras están ocurriendo para enviar alertas inmediatas al cuidador mediante notificaciones push y SMS.

La plataforma también incorpora funciones como geocercas y monitoreo contextual en tiempo real, integradas a través de módulos independientes que se comunican mediante eventos y colas de procesamiento en la nube.

Según el equipo técnico, esto permite que cada componente pueda escalar o evolucionar de forma independiente sin afectar el resto de la plataforma.

Una arquitectura híbrida basada en AWS

La arquitectura de VigIA combina herramientas de desarrollo móvil, procesamiento de IA y servicios en la nube de AWS para ejecutar análisis de audio y alertamiento en tiempo real. Los dispositivos capturan audio y ubicación, mientras que el procesamiento y análisis ocurre en la nube. 

El sistema utiliza Amazon Bedrock para la ejecución del modelo de IA y AWS BDA para reconocimiento de patrones emocionales y acústicos. Según el equipo de desarrollo, la decisión de utilizar servicios externos respondió a una estrategia para lanzar rápidamente un MVP (producto mínimo viable) sin tener que entrenar modelos propios desde cero.

“La complejidad real estuvo en definir qué detectar, cómo ponderarlo y cómo comunicarlo de forma clara y accionable”, explicó.

El agente de IA fue entrenado con instrucciones específicas y bases de conocimiento construidas con documentación especializada, datasets públicos y escenarios validados por organizaciones expertas en prevención de abuso sexual infantil. A partir de ese análisis, el sistema puede clasificar niveles de riesgo y activar alertas automáticas para los tutores cuando detecta posibles señales de peligro.

Retención mínima de datos

Debido a la sensibilidad de la información procesada, los desarrolladores implementaron políticas de retención mínima de datos. El audio capturado se elimina una vez procesado y únicamente se conserva cuando genera una alerta de riesgo.

Además, el sistema optimiza latencia y costos mediante detección de pausas, procesando únicamente segmentos relevantes en lugar de grabaciones continuas. En caso de fallas de conectividad, el audio se almacena localmente en el dispositivo y se sincroniza automáticamente cuando la conexión regresa.

La plataforma también fue entrenada para detectar falsos positivos y reconocer cuando usuarios intentan “probar” el sistema mediante bromas o simulaciones. “Puede detectar cuando alguien está jugando o haciendo pruebas y clasificarlo como falso positivo”, explicó Viniegra.

Aunque la infraestructura está diseñada para soportar cientos de miles o millones de usuarios mediante escalamiento automático en la nube, el principal desafío identificado por el equipo no es técnico, sino económico. “El procesamiento de audio y el uso de modelos de IA son los componentes que más costo generan por usuario”, detallaron los desarrolladores.

Por ello, la hoja de ruta contempla desarrollar una IA propia que pueda ejecutarse directamente en el dispositivo del menor, reduciendo la dependencia de servicios externos y disminuyendo costos operativos a gran escala.

Funcionamiento a bajo costo

Actualmente, VigIA opera bajo un modelo freemium: el primer dispositivo y 40 horas de monitoreo son gratuitos. Los dispositivos adicionales tendrán costo para ayudar a financiar la operación tecnológica y volver sostenible la plataforma.

ILAS busca que la aplicación pueda expandirse mediante alianzas con gobiernos, instituciones educativas, empresas y operadores móviles.

Entre los objetivos se encuentra convertir VigIA en una aplicación “zero rating”, permitiendo que pueda utilizarse sin consumir datos móviles. La organización también busca acuerdos con la Secretaría de Educación Pública (SEP), escuelas, clubes deportivos y organizaciones que trabajen con menores para ampliar su alcance.

En sus primeras 48 horas, más de 1500 familias se registraron para acceder a la plataforma.“Tenemos muy estigmatizado que el celular escucha para vendernos cosas o para publicidad. Nosotros queremos que la tecnología también pueda servir para cuidar infancias”, concluyó.

 

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Las ilustraciones de los artículos son producidas por Mobile Time con IA.