El comercio digital se quintuplicó en las últimas dos décadas en América Latina y el Caribe (ALC), las exportaciones de servicios prestados digitalmente pasaron de US$18.500 millones en 2005 a US$87.700 millones en 2024. Sin embargo, la región todavía enfrenta brechas de conectividad, infraestructura digital e integración que limitan su participación en la economía digital global.
El dato hace parte del informe “El comercio digital en América Latina y el Caribe: Conectar los mercados para potenciar el crecimiento”, elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el Grupo Banco Mundial.
El estudio señala que, pese al crecimiento de las exportaciones digitales, América Latina y el Caribe representó apenas 2% de las exportaciones mundiales de servicios prestados digitalmente en 2024, lo que evidencia el espacio que todavía existe para ampliar la participación regional.
Brasil, México, Costa Rica y Argentina aparecen entre los países que han desarrollado una posición relevante en este mercado. A esto se suma la inversión extranjera directa en industrias habilitadas digitalmente, que está contribuyendo al desarrollo de capacidades y a la competitividad regional.
Comercio digital intrarregional
La integración entre los mercados de América Latina y el Caribe también presenta diferencias entre los bloques subregionales. En 2023, las economías del Mercosur concentraron casi la mitad del comercio intrarregional de servicios suministrables digitalmente, y más de la mitad de ese intercambio se realizó entre países pertenecientes al propio bloque.
La Alianza del Pacífico representó 21% del comercio intrarregional de estos servicios, mientras que el Mercado Común Centroamericano aportó 16%. Dentro de cada bloque, el intercambio entre países miembros representó 31% del comercio intrarregional en la Alianza del Pacífico y 24% en el Mercado Común Centroamericano. En la Comunidad del Caribe, la participación del comercio entre sus propios integrantes fue mayor, al alcanzar 38%.
Fuera de la región, Estados Unidos es el principal socio comercial de América Latina y el Caribe en servicios suministrables digitalmente. El país representa 34,4% del total regional como destino de las exportaciones y 42,2% como origen de las importaciones.
Conectividad, un habilitador del comercio digital
El informe identifica a las conexiones de banda ancha e internet como elementos fundamentales para el desarrollo del comercio digital. Aunque las economías de ALC han registrado avances en la adopción y mejora de la conectividad durante las últimas dos décadas, persisten obstáculos relacionados con la disponibilidad de fibra óptica, la regulación de la infraestructura y el acceso a energía.
El uso de internet también continúa siendo desigual. Chile y Bahamas son los únicos países de la región donde más de 90% de la población utiliza internet, mientras que en buena parte de América Central, los países andinos y el Caribe las tasas de uso permanecen por debajo de 80%.
En materia de redes móviles, existe cobertura 4G en toda la región, pero el despliegue de 5G todavía se encuentra en una etapa inicial. Según el informe, solo República Dominicana supera 70% de cobertura 5G, por lo que el estudio plantea la necesidad de acelerar el despliegue de estas redes para acercar a la región a los niveles de conectividad de las economías más avanzadas digitalmente.
La asequibilidad también representa una barrera. El costo de la banda ancha fija llega a representar 38% del ingreso nacional bruto per cápita en Haití, mientras que alcanza 14% en Argentina y 11% en Honduras. En México y Guyana, en contraste, representa menos de 2%.
Centros de datos y nube
El desarrollo del comercio digital también depende de infraestructura capaz de almacenar, procesar y transmitir grandes volúmenes de datos. Sin embargo, su presencia en América Latina y el Caribe sigue siendo limitada fuera de Brasil, México y Chile. Esta concentración puede afectar el acceso seguro y confiable a los datos, incrementar la latencia y ralentizar la adopción de servicios basados en la nube y de inteligencia artificial.
No obstante, el estudio aclara que las empresas no necesariamente requieren centros de datos instalados localmente para acceder a servicios de almacenamiento y computación. Cuando los marcos regulatorios facilitan los flujos transfronterizos de datos, las compañías pueden acceder de manera remota a infraestructura y servicios digitales ubicados en otros mercados.
Por ello, la necesidad de contar con centros de datos localmente depende de las condiciones específicas de cada país y de factores como regulación, conectividad, seguridad y disponibilidad de infraestructura.
Ocho áreas para impulsar el comercio digital
El BID, la OMC y el Grupo Banco Mundial identifican ocho áreas de acción para aprovechar el potencial del comercio digital regional: ampliar la infraestructura digital; modernizar la regulación; mejorar la interoperabilidad de los sistemas de pago; simplificar los procedimientos comerciales; promover las exportaciones digitales; fortalecer las capacidades digitales; ampliar el acceso al financiamiento y mejorar la medición del comercio digital.
Para aprovechar ese potencial los países deberán mejorar la conectividad, modernizar los marcos regulatorios, digitalizar los procedimientos fronterizos, reducir las barreras de información y fortalecer las capacidades digitales de empresas y trabajadores.
El informe concluye que una mayor coordinación entre gobiernos, empresas y organismos internacionales será necesaria para ampliar la participación de América Latina y el Caribe en el comercio digital y profundizar su integración en la economía global.


