El Gobierno de México anunció la publicación de un decreto para crear el Servicio Universal de Salud (SUS), un modelo que busca integrar los sistemas públicos existentes IMSS, IMSS Bienestar e ISSSTE. De acuerdo con la presidenta Claudia Sheinbaum, se espera que los primeros beneficios operativos comiencen en enero de 2027.
La mandataria también señaló que el objetivo es que cualquier persona pueda atenderse en cualquier institución pública de salud, independientemente de su afiliación, mediante un esquema de interoperabilidad, intercambio de servicios y uso compartido de infraestructura.
El alcance inicial del programa estará concentrado en los 24 estados que ya operan bajo el esquema de IMSS Bienestar. Por su parte, entidades como Aguascalientes, Chihuahua, Coahuila, Durango, Guanajuato, Jalisco, Nuevo León y Querétaro mantendrán sus propios sistemas de salud estatales, al no estar afiliados al programa.
Sheinbaum señaló que estos estados podrán integrarse al modelo ya sea mediante su adhesión al IMSS Bienestar —lo que implica la aportación de recursos— o a través de mecanismos que permitan que sus servicios locales se incorporen al Servicio Universal de Salud.
En este sentido, el gobierno federal mantiene conversaciones con los gobiernos estatales para ampliar gradualmente la cobertura del sistema.
Sobre la decisión de implementar el modelo mediante un decreto y no a través de una reforma constitucional, la ejecutiva federal explicó que responde a una estrategia gradual para avanzar primero en la credencialización e integración operativa de los sistemas de salud.
Detalló que, conforme el modelo entre en funcionamiento, se podrán evaluar cambios legales de mayor alcance para consolidarlo.
Credencialización: 1er paso del Sistema Universal de Salud
Eduardo Clark, subsecretario de Integración Sectorial y Desarrollo de la Secretaría de Salud, subrayó que otra de las metas del Servicio Universal de Salud es operar como una red integrada que permita aprovechar mejor la infraestructura existente, así como reducir tiempos de traslado y atención.
Como primer paso, el gobierno iniciará un proceso de credencialización nacional que permitirá identificar a los usuarios del sistema y habilitar el acceso a la red integrada. El registro que, anteriormente se esperaba a inicios de marzo, comenzará del 13 al 30 de abril con personas de 85 años y más, y se realizará de forma gradual por grupos de edad.
Clark añadió que la credencial funcionará como identificación oficial y sustituirá de manera paulatina los carnets impresos de las distintas instituciones. Además, será la base para el acceso a una aplicación móvil.
App y expediente clínico digital
La aplicación móvil acompañará el despliegue del Servicio Universal de Salud, y será lanzada de manera paralela al proceso de credencialización, que inicia en abril de 2026. Esta herramienta permitirá a los usuarios consultar su derechohabiencia en tiempo real, ubicar unidades médicas disponibles y acceder a una versión digital de su credencial.
A partir de 2027, la app integrará funciones adicionales como gestión de citas, historial médico y expediente clínico digital, resultados de laboratorio, seguimiento de programas como Salud Casa por Casa y herramientas de orientación en salud mediante inteligencia artificial, además de servicios de teleconsulta en zonas de difícil acceso.
En enero se había anticipado la integración de la credencial a la App MX, pero el gobierno precisó este 8 de abril que el Servicio Universal de Salud contará con una aplicación propia, diseñada específicamente para este modelo de atención.
Digitalización requerirá inversión inicial
Sheinbaum también anunció una estrategia de digitalización del sistema de salud, que incluye conectividad en unidades médicas y equipamiento como computadoras para el acceso a expedientes clínicos electrónicos.
La mandataria reconoció que esta transición implicará una inversión inicial cuya cifra no detalló, pero estimó que generará ahorros en el mediano y largo plazo al eliminar procesos en papel y mejorar la eficiencia operativa.
Como parte de esta estrategia, el gobierno prevé apoyarse en desarrollos tecnológicos propios del sector público, como el expediente clínico digital del IMSS, con el objetivo de garantizar la interoperabilidad entre instituciones sin depender de proveedores privados. En ese sentido, enfatizó que no se contratarán licencias “a menos que sea absolutamente necesario”.
Se prevé que la implementación completa del Servicio Universal de Salud se consolidará hacia 2028, conforme avance la credencialización y la integración operativa de los sistemas.
Interoperabilidad entre hospitales iniciará en 2027
En el proceso de interoperabilidad, a partir de enero de 2027, comenzará la primera fase de intercambio de servicios entre instituciones. Entre los principales beneficios se encuentra la atención universal de urgencias, que no solo contempla la estabilización del paciente en cualquier hospital, sino también la continuidad del tratamiento sin necesidad de traslados entre sistemas.
Esto implica que una persona podrá ingresar a una institución distinta a la de su derechohabiencia y permanecer ahí hasta su recuperación sin costos adicionales, explicó Clark. El objetivo es eliminar prácticas como la referencia obligatoria a otra unidad tras la atención inicial.
Tanto Clark como Sheinbaum señalaron que el Servicio Universal de Salud contempla un mecanismo de compensación financiera entre instituciones.
Esto implica que, cuando una persona sea atendida en un sistema distinto al de su afiliación, la institución de origen transferirá los recursos correspondientes a la que brindó el servicio, con el objetivo de evitar desequilibrios presupuestales y garantizar la continuidad de la atención.
El modelo también incorpora protocolos prioritarios como el Código Infarto y el Código Cerebro, que buscan garantizar atención inmediata ante eventos cardiovasculares y cerebrovasculares.
Además, se contempla la atención universal de embarazos de alto riesgo y emergencias obstétricas, así como la ampliación de servicios de diagnóstico y tratamiento para cáncer de mama, incluyendo mastografías, biopsias y seguimiento en unidades especializadas.
Otro de los componentes clave será la continuidad de tratamientos para enfermedades crónicas o de alta complejidad. Pacientes con padecimientos como insuficiencia renal, cáncer o condiciones como hemofilia podrán mantener su tratamiento en la misma institución, incluso si cambian de afiliación laboral o administrativa, evitando interrupciones que afecten su salud.
En una segunda etapa, prevista para el segundo semestre de 2027, se incorporarán servicios especializados como estudios de laboratorio, imagenología, radioterapia y resonancias magnéticas bajo un esquema de intercambio institucional.
Para 2028, el modelo contempla la universalización del surtimiento de recetas, consultas de especialidad referenciada y hospitalización coordinada entre sistemas.
Imagen principal: Gobierno de México


