América Latina se ha convertido en una de las regiones líderes en la adopción de stablecoins a nivel empresarial, no por una apuesta tecnológica, sino como respuesta a limitaciones estructurales del sistema financiero tradicional. Así lo explicó Mardiros Daghinian, CEO y fundador de la fintech colombiana VANK, en entrevista con Mobile Time Latinoamérica.

Mardiros Daghinian, CEO y fundador de la fintech colombiana VANK
Según el informe Panorama de Stablecoins en América Latina de Bitso Business, el uso empresarial de estos activos se duplicó durante el primer semestre de 2025. Este crecimiento está impulsado principalmente por pagos a proveedores internacionales y operaciones de comercio exterior.
En países como Argentina, Venezuela y Bolivia, las restricciones cambiarias y la volatilidad de las monedas locales llevaron a que las stablecoins dejaran de ser una alternativa innovadora para convertirse en una herramienta esencial.
“Para una empresa que necesita importar insumos, pagar a un proveedor en el exterior o simplemente proteger su capital de una devaluación que puede comerse el 30% de su valor en meses, la stablecoin no era una innovación interesante: era la única salida disponible. No había alternativa formal que funcionara”, afirma.
Este contexto permitió la creación de un ecosistema en torno a estos activos digitales, con usuarios familiarizados con su uso, redes informales de intercambio y una base de mercado que facilitó la llegada de soluciones más estructuradas.
Problemas estructurales
Daghinian enfatizó que el crecimiento de las stablecoins en la región responde principalmente a fallas del sistema financiero tradicional. En particular, los problemas asociados a pagos internacionales, como demoras de varios días, altos costos y dependencia de múltiples intermediarios.
“Una transferencia internacional que tarda tres días, que pasa por varios bancos corresponsales, y que puede llegar o no dependiendo del horario, es un problema operativo serio para cualquier empresa con proveedores o clientes fuera de su país”, señala.
Frente a esto, las stablecoins permiten transferencias en minutos, sin restricciones horarias y con mayor previsibilidad operativa. “El sistema bancario lleva décadas sin resolver la liquidación cross-border en mercados emergentes. Las stablecoins llenan ese vacío”, agrega.
Desde su punto de vista, este cambio no obedece únicamente a una oportunidad tecnológica, sino que está relacionada a una necesidad del mercado. “Si fuera solo una oportunidad tecnológica, la adopción estaría concentrada en startups y equipos técnicos. (…) Las stablecoins no son una revolución ideológica, son infraestructura que llena ese hueco. Y en América Latina, ese hueco es enorme”.
Las pymes lideran el crecimiento
Si bien las fintech fueron las primeras en adoptar estas tecnologías, el crecimiento más acelerado proviene actualmente de las pequeñas y medianas empresas (pymes), quienes buscan soluciones prácticas para pagar a proveedores en el exterior, recibir pagos internacionales y evitar pérdidas por conversión de divisas.
Daghinian explica que: “No saben de blockchain ni les interesa, pero sí saben cuánto les cuesta el sistema actual. Ese segmento es el que está creciendo más rápido ahora mismo en la región, especialmente en México, Brasil y Colombia”. En contraste, las grandes corporaciones avanzan a un ritmo más lento debido a mayores exigencias regulatorias y procesos internos más complejos.
Entre los principales usos de las stablecoins en el entorno empresarial, VANK destaca más allá de los pagos a proveedores internacionales, el cobro de ventas en el exterior sin depender de la banca tradicional, operaciones fuera del horario bancario, incluyendo fines de semana, y la gestión de tesorería en activos estables frente a la devaluación.
Estos casos, según Daghinian, ya están probados y en proceso de escalamiento en distintos mercados de la región. “Una empresa en Colombia que compra mercancía en Estados Unidos antes hacía una transferencia SWIFT que tardaba días y comía margen en cada paso. Hoy envía USDC directamente y el proveedor lo recibe en horas”.
Modelo híbrido
Sin buscar reemplazar completamente al sistema financiero tradicional, se apunta a que en el futuro se llegue a modelos híbridos. En el que las empresas seleccionan el “riel” más eficiente según el tipo de transacción. “Nadie está reemplazando SWIFT de un día para otro. Lo que sí está ocurriendo es que las empresas y los operadores de pagos están construyendo arquitecturas donde cada tipo de flujo usa el riel que tiene más sentido.”, indica.
Por lo que, los pagos tradicionales continúan utilizándose en operaciones de gran volumen o entre contrapartes conocidas, mientras que las stablecoins ganan terreno en transacciones más ágiles y urgentes.
En este escenario, VANK busca posicionarse como una solución enfocada en empresas medianas que operan en comercio exterior en América. Según Daghinian, el diferencial de la compañía radica en ofrecer una plataforma adaptada a las necesidades operativas de estas organizaciones, sin requerir conocimientos técnicos avanzados.
“La mayoría de las plataformas que existen hoy están construidas para fintechs o para corredores muy específicos. Son excelentes para equipos técnicos que quieren integrar stablecoins en su propio producto, pero no son una plataforma para que una empresa gestione sus pagos directamente”, afirma.
De ahí que el factor diferencial no sea tecnológico. «La diferencia está en el empaquetado: una plataforma que entiende el contexto operativo de esa empresa, que habla su idioma, que tiene el producto construido para su caso de uso y que no le pide que entienda blockchain para usarla. Eso, en las Américas, con foco real en comercio exterior B2B, no tiene un competidor directo que lo esté haciendo completo hoy”, concluye.


