México ya forma parte de la cadena global de semiconductores, pero su siguiente desafío no es entrar, sino escalar, según el reporte “Promoting the Development of the Semiconductor Ecosystem in Mexico”, publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
De acuerdo con el documento, el país cuenta con capacidades en diseño y en procesos de ensamble, prueba y empaquetado (ATP), además de una base manufacturera sólida en electrónica y en sectores intensivos en chips.
De hecho, el sector creció 36% en valor agregado entre 2019 y 2023; es el más rentable del sector manufacturero de alta tecnología y recibió US$1.600 millones en inversión extranjera directa entre 2003 y 2025 con las inversiones más recientes anunciadas por Micron Technology y Vishay Intertechnology.
Sin embargo, el reto ahora es avanzar hacia eslabones de mayor valor agregado en un entorno internacional marcado por la reconfiguración de las cadenas de suministro.
Fortalezas en el mercado
La OCDE detalló que la industria electrónica tiene una presencia histórica en el país y la manufactura avanzada ya está integrada a los flujos comerciales de América del Norte. En 2023, el país se convirtió en el mayor exportador hacia EE.UU., desplazando a China. La reconfiguración de cadenas globales de valor posiciona al país como hub natural para la industria de semiconductores en América.
A ello se suma la cercanía con Estados Unidos, uno de los principales mercados tecnológicos del mundo, que coloca al país en una posición relevante dentro de la lógica de nearshoring.
Además, México alberga industrias que funcionan como motores naturales de demanda de semiconductores, particularmente la automotriz, la aeroespacial y la fabricación de equipos electrónicos, así como la expansión de centros de datos.
Esta base productiva no solo sostiene operaciones actuales, sino que abre espacio para atraer inversiones vinculadas a la expansión regional de la industria de chips.
México ha mostrado resiliencia comercial
Durante la presentación del estudio, el subsecretario de Industria y Comercio, Vidal Llerenas, destacó que el reporte de la OCDE señala que “es probable que tengamos un crecimiento mayor al que se había venido pronosticando”.
También subrayó que el país ha mostrado resiliencia en el frente comercial. “A pesar de los aranceles continuamos con una fuerte actividad exportadora, con una industria que ha sido capaz de reconfigurarse y encontrar las maneras de seguir exportando”, afirmó.
El funcionario añadió que esta dinámica resulta particularmente relevante para una economía donde el sector externo tiene un peso determinante. “Es una buena noticia para un país exportador (…) aquí el sector exportador es muy importante y es, por lo tanto, fundamental que siga habiendo un crecimiento en las exportaciones y un sector exportador así de resiliente”, sostuvo.
En ese contexto, señaló que el gobierno trabaja en un policy review sobre vocaciones productivas y reconfiguración sectorial frente al nuevo escenario arancelario, con énfasis en sectores como semiconductores, eléctrico y farmacéutico. También en estrategias de diversificación económica que complementen la integración con América del Norte.
Más allá del diagnóstico coyuntural, el reporte de la OCDE enfatiza que para escalar en la cadena de valor se requiere una estrategia coordinada que alinee política industrial, desarrollo de talento, infraestructura crítica e integración comercial.
Talento mexicano e infraestructura, claves para escalar
Uno de los ejes centrales para escalar en el mercado es el capital humano. México cuenta con una base relevante de ingenieros y técnicos, pero enfrenta brechas en habilidades especializadas y en dominio de inglés técnico, un requisito transversal en la industria. El documento subraya la necesidad de fortalecer la formación STEM y la vinculación entre academia e industria para responder a las demandas específicas del sector.
En paralelo, la OCDE detalló que el entorno habilitador se convierte en un factor determinante; la manufactura de semiconductores es intensiva en energía y agua, por lo que el acceso a infraestructura confiable, costos competitivos y procesos regulatorios ágiles resulta fundamental.
También es importante simplificar permisos, facilitar esquemas de autoproducción de energías limpias e incentivar la inversión en tecnologías de gestión hídrica elementos que, según el estudio, inciden directamente en la capacidad del país para atraer nuevos proyectos.
En materia de innovación, el reporte identifica capacidades en investigación y diseño, pero también desafíos para convertir ese conocimiento en aplicaciones comerciales. La transferencia tecnológica y el acceso a equipamiento especializado aparecen como condiciones necesarias para ampliar el alcance del ecosistema.
La imagen principal fue creada por Mobile Time con IA.


