En Colombia, donde se registran alrededor de 2.500 sismos mensuales (unos 80 al día), la IA, los sensores y los datos adquieren relevancia después de un terremoto de magnitud 7,4. Un evento que volvió a evidenciar la necesidad de reducir los tiempos de respuesta frente a este tipo de emergencias.
Aunque el país cuenta con una red de 201 estaciones de monitoreo del Servicio Geológico Colombiano (SGC), el siguiente desafío tecnológico es aprovechar la información generada por estos sensores y procesarla con suficiente velocidad para que pueda convertirse en alertas y acciones concretas.
Pese a inteligencia artificial no puede predecir cuándo ocurrirá un terremoto, sí puede ayudar a detectar más rápido un sismo que ya comenzó, analizar grandes volúmenes de información en tiempo real y convertir esas señales en acciones de prevención.
¿Cómo puede utilizarse la IA durante un sismo?
Jocelyn Vargas, CEO de Vase Sísmica, plataforma especializada en monitoreo sísmico y análisis de información mediante inteligencia artificial, explica que una de las principales aplicaciones está en el análisis automático de las señales captadas por sensores sísmicos.
Cuando ocurre un terremoto, los instrumentos distribuidos en el territorio comienzan a registrar ondas sísmicas. Los algoritmos de inteligencia artificial pueden analizar estos datos, identificar patrones y ayudar a determinar rápidamente si se trata de un evento sísmico, así como estimar parámetros relevantes como su ubicación y magnitud.
La ventaja está en la velocidad, mientras un sistema tradicional depende de diferentes etapas de procesamiento y análisis, los modelos de machine learning pueden procesar grandes cantidades de señales simultáneamente y detectar patrones difíciles de identificar mediante métodos convencionales.
La IA para detección
Para Vargas, uno de los desafíos de la detección sísmica es que los sensores no registran únicamente terremotos. También captan vibraciones provocadas por tráfico, maquinaria, actividades industriales y otras fuentes de ruido.
Los modelos de inteligencia artificial pueden entrenarse para distinguir señales sísmicas de otras vibraciones, facilitando la identificación de eventos dentro de grandes cantidades de datos. En la actualidad, En Colombia, el SGC utiliza herramientas de inteligencia artificial para apoyar la detección y clasificación automática de señales relacionadas con actividad volcánica.
La inteligencia artificial también puede intervenir en una segunda etapa como determinar qué estructuras podrían haber sufrido daños. Acelerómetros y otros sensores instalados en edificios, hospitales, colegios, puentes y plantas industriales pueden registrar cómo respondió una estructura durante un terremoto.
Los datos obtenidos pueden posteriormente analizarse mediante modelos computacionales para identificar cambios en el comportamiento de una edificación y ayudar a establecer cuáles instalaciones deberían ser inspeccionadas primero. Una capacidad relevante después de un terremoto de gran intensidad, cuando los organismos de emergencia deben priorizar rápidamente sus recursos.
Vargas señala que para un país como Colombia, que registra miles de movimientos sísmicos cada año, la evolución de estas tecnologías puede llevar el monitoreo desde un modelo basado principalmente en la observación y el análisis posterior hacia sistemas capaces de detectar, interpretar y responder automáticamente en tiempo real.


