Red Hat y Google Cloud anunciaron la expansión de su colaboración estratégica para facilitar la modernización de aplicaciones empresariales y acelerar la migración hacia entornos de nube, mediante nuevas capacidades de Red Hat OpenShift integradas en la plataforma de Google Cloud.
Con este acuerdo, Red Hat OpenShift ahora puede accederse directamente desde la consola de Google Cloud, lo que busca simplificar el uso de la plataforma para empresas que migran o gestionan cargas de trabajo en la nube. Además, la solución OpenShift Virtualization ya está disponible como servicio administrado en Google Cloud.
El objetivo de la alianza es ofrecer una plataforma unificada que permita a las organizaciones gestionar en un mismo entorno aplicaciones modernas, sistemas virtualizados tradicionales y cargas de trabajo basadas en IA.
Más facilidad para adoptar la nube
De acuerdo con las compañías, la integración busca reducir la complejidad en los procesos de adopción de la nube, permitiendo que las empresas puedan desplegar y administrar sus aplicaciones de forma más sencilla dentro de Google Cloud.
Entre los beneficios destacados se incluyen una experiencia de implementación más ágil, opciones de pago y facturación integradas en el ecosistema de Google Cloud, así como el uso de herramientas y servicios de seguridad propios de la plataforma.
La alianza también permite una mayor interoperabilidad con servicios de Google Cloud relacionados con identidad, seguridad y gestión de datos, lo que busca facilitar la operación de entornos híbridos.
Modernización de sistemas empresariales
Otro de los puntos centrales del anuncio es la incorporación de OpenShift Virtualization, una tecnología que permite a las empresas operar máquinas virtuales junto con contenedores en una misma plataforma.
Esta capacidad busca ayudar a las organizaciones que aún dependen de sistemas tradicionales a migrar gradualmente hacia arquitecturas más modernas, sin necesidad de reemplazar toda su infraestructura de forma inmediata.
La solución está diseñada para facilitar la transición desde centros de datos tradicionales hacia modelos de nube híbrida, con el objetivo de reducir la complejidad operativa y mejorar la escalabilidad de los sistemas.
Red Hat y Google Cloud destacaron que la alianza busca simplificar la gestión de aplicaciones en entornos híbridos, permitiendo operar cargas virtualizadas y en contenedores bajo un mismo modelo en la infraestructura de Google Cloud.


