Colombia comienza a consolidarse como uno de los mercados más avanzados de América Latina para el acceso a servicios de inteligencia artificial, impulsado por la llegada de infraestructura local de nube que reduce los tiempos de respuesta de aplicaciones como ChatGPT, Gemini y Copilot.
De acuerdo con Pedro Direne, Sales Director para América Latina de Ookla, la calidad de la experiencia en aplicaciones de IA depende cada vez más de dos factores: la latencia hacia la nube y la velocidad de carga de las conexiones de internet.
«La cloud latency es el tiempo que tarda una solicitud en llegar al centro de datos donde está alojada la inteligencia artificial y regresar con una respuesta. Mientras menor sea ese tiempo, mejor será la experiencia del usuario», explicó Direne a Mobile Time Latinoamérica en el marco de Conecta Colombia.
Las mediciones realizadas por Ookla muestran que los usuarios colombianos pueden alcanzar tiempos de respuesta cercanos a los 50 milisegundos cuando acceden a servicios alojados en infraestructura de nube ubicada dentro del país, una cifra considerada altamente competitiva para aplicaciones que requieren interacción en tiempo real.
5G gana protagonismo
Otro de los factores que favorecerán el desarrollo de la inteligencia artificial en Colombia será la expansión de las redes 5G. De acuerdo con Ookla, los usuarios colombianos que ya acceden a esta tecnología registran velocidades medianas cercanas a los 200 Mbps y experimentan mejoras en actividades como navegación web y consumo de video frente a las redes LTE.
La compañía considera que el despliegue progresivo de 5G, junto con el fortalecimiento de la fibra óptica y la expansión de infraestructura de nube, permitirá soportar servicios de inteligencia artificial cada vez más sofisticados y con mayores exigencias de procesamiento en tiempo real.
La apuesta por centros de datos locales
Según el análisis de Ookla, uno de los factores que explica esta mejora es la instalación de infraestructura local por parte de grandes proveedores de nube.
Direne destacó la presencia de Oracle Cloud Infrastructure (OCI) en Bogotá, desplegada a través de una alianza con Claro y el centro de datos Triara, que ha permitido reducir la latencia para usuarios y empresas colombianas.
«Hace dos años no existían estos centros edge en Colombia. La iniciativa de desplegar servidores locales tuvo un impacto directo en la reducción de los tiempos de respuesta», afirmó.
La presencia de esta infraestructura permite que muchas solicitudes realizadas por aplicaciones de inteligencia artificial sean procesadas dentro del territorio nacional, evitando recorridos internacionales más largos hacia centros de datos ubicados en otros países.
Colombia entre los líderes regionales
De acuerdo con las mediciones de Ookla, Brasil lidera actualmente América Latina en desempeño de latencia hacia la nube debido a la alta concentración de centros de datos e infraestructura de hyperscalers.
Chile ocupa la segunda posición gracias a su ecosistema de infraestructura digital, mientras que Colombia y México se ubican después.
«Hay una correlación directa entre la presencia de servidores locales y la mejora de la latencia. Colombia tiene redes fijas y móviles con un volumen de tráfico muy importante, lo que ha impulsado inversiones en infraestructura local», señaló.
Medir la experiencia real de la IA
Hasta ahora, las métricas de Ookla se han enfocado en medir la conectividad entre los usuarios y los centros de datos donde operan los principales proveedores de nube. Sin embargo, la compañía anunció que su siguiente etapa será evaluar directamente el desempeño de aplicaciones de inteligencia artificial generativa.
«Es la primera vez que publicamos este tipo de mediciones en América Latina. El próximo paso será realizar pruebas directamente con aplicaciones como ChatGPT, Gemini y otras plataformas de IA para entender mejor la experiencia real de los usuarios», explicó Direne.
La iniciativa busca ofrecer una visión más precisa del rendimiento de los servicios de inteligencia artificial en la región, en momentos en que gobiernos, operadores de telecomunicaciones y proveedores tecnológicos impulsan inversiones en infraestructura para soportar el crecimiento de estas aplicaciones.
Foto: Laura Suárez


