La industria de centros de datos en México, junto con la economía digital asociada, podría representar hasta el 5,2% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional hacia 2029, equivalente a US $73.536 millones en valor acumulado, de acuerdo con estimaciones del informe, “Consumo de agua en la industria de data centers de México”, elaborado por DCD Intelligence a petición de la Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC).
De acuerdo con Adriana Rivera, directora ejecutiva de la MEXDC, la industria opera bajo un modelo predominantemente privado, sin esquemas estructurados de participación público-privada. Sin embargo, señaló que las empresas del sector estarían interesadas en avanzar hacia este tipo de modelos para robustecer el desarrollo de infraestructura crítica.
“Hace muy poco tiempo todavía éramos confundidos con call centers. Las autoridades así nos decían, ‘Ah, ahí vienen los de los call centers.’ Hoy ya no. Hoy en las mañaneras, en los discursos empresariales, en las estadísticas de inversión, ya escuchamos a la industria de los centros de datos como uno de los pilares estratégicos de la digitalización”, explicó Rivera durante su participación en Conecta Latam.
Añadió que actualmente las inversiones son realizadas por empresas privadas, pero parte de la infraestructura eléctrica desarrollada para su operación es transferida a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que contribuye al fortalecimiento del sistema eléctrico nacional.
«Cuando tú vas arropado del gobierno en este tipo de proyectos, siempre va a ser mucho más sencillo tener este tipo de préstamos. No se puede decir que son favorables porque esté el gobierno, pero sí tienen un aval de gobierno que evidentemente puede apoyar”, declaró.
Energía y regulación, principales retos
A pesar del crecimiento, el sector enfrenta rezagos frente a otros mercados de la región, países como Brasil y Chile han implementado políticas públicas más agresivas para atraer inversión. Mientras que el nivel de preparación de los estados mexicanos en políticas públicas para atraer centros de datos apenas alcanza 0.16 sobre una escala de 1, lo que refleja una agenda incipiente y fragmentada.
“En este momento en Querétaro estamos invirtiendo 340 millones de dólares solo en infraestructura eléctrica, es necesario pasar por un filtro de dos años de permisología”, contó Rivera. La ciudad de Querétaro aloja el 72% de la infraestructura de centros de datos del país, consolidándose como el principal hub del sector
Otro de los principales desafíos para el crecimiento del sector es la disponibilidad de energía eléctrica. Actualmente, los centros de datos en operación en México requieren 279 MW, y hay 205 MW adicionales en construcción.
Sin embargo, la demanda potencial es mucho mayor: existen 75 solicitudes para nuevos proyectos que, de aprobarse, requerirían 1,7 GW, casi seis veces más de lo que hoy está operativo lo que implicaría una expansión significativa de la infraestructura eléctrica
A esto se suma la percepción social en torno al impacto ambiental de los centros de datos, particularmente en temas como consumo de agua y energía, lo que genera resistencia local a nuevos desarrollos.
Rivera sostuvo que los centros de datos no son instalaciones productivas pesadas, por lo que su impacto ambiental es limitado y regulado principalmente a nivel local.
En términos de consumo hídrico, el uso de agua es reducido gracias a tecnologías de enfriamiento basadas en aire o sistemas de recirculación. La experta señaló que la huella hídrica de 1 MW operando durante un año equivale a la producción de 2,4 kg de carne de res o 1,7 teléfonos celulares.
«El día de hoy los chillers es una base de aire. Es como un auto en donde tú le pones agua y va a recircular esa agua siempre. Si tú tienes tus equipos funcionando al 100%, prácticamente puede estar 50 años la misma agua funcionando”, ejemplificó.
Instalar un centro de datos en México requiere de 18 meses a 2 años
El desarrollo de un centro de datos en México implica un proceso regulatorio y técnico que involucra a autoridades federales, estatales y municipales, con tiempos que pueden extenderse por varios años.
Rivera compartió que en materia energética, los proyectos que requieren una capacidad superior a 1 MW deben gestionar permisos ante el Centro Nacional de Control de Energía (SENACE), además de coordinarse con la CFE para la asignación de capacidad y la construcción de infraestructura eléctrica.
Este proceso inicial puede tomar entre nueve meses y un año. Posteriormente, se desarrolla la ingeniería del proyecto eléctrico en conjunto con la CFE, lo que puede extenderse por otro año adicional. Una vez resuelta la disponibilidad de energía, la construcción del centro de datos puede tomar alrededor de 18 meses a dos años.
“Un centro de datos en 18 meses lo tenemos instalado, pero hay un desfase de hasta año y medio en poder obtener la energía”, explicó. Además, a nivel estatal y municipal, los proyectos deben cumplir con permisos ambientales, uso de suelo, factibilidad de giro y requisitos de protección civil.
Finalmente, los permisos ambientales, al no tratarse de una industria productiva pesada, suelen resolverse a nivel local en un periodo de entre cuatro y seis meses, de acuerdo con Rivera.
La imagen principal fue creada por Mobile Time con IA.


