El mercado móvil mexicano acaba de entrar en una fase de reconfiguración estructural tras la inminente salida de Telefónica, según The Competitive Intelligence Unit (CIU), consultora especializada en telecomunicaciones.

El operador sale en un entorno donde el crecimiento en líneas móviles —que alcanzaron un total de 161,7 millones al cierre de 2025— coexiste con una desaceleración en el ingreso por usuario (ARPU) y una presión creciente en los márgenes, derivada del avance de los Operadores Móviles Virtuales (OMV) y de nuevos modelos de negocio basados en servicios, detalla el análisis.

Según cifras de The CIU, al cierre del cuarto trimestre de 2025, el sector alcanzó una teledensidad (indicador que mide cuántas líneas de telecomunicaciones existen por cada 100 habitantes en un país o región) de 124,2% y un crecimiento anual de 6,2%. 

En términos de ingresos, el mercado acumuló MXN$378.820 millones, lo que representa un incremento de 6% frente al año previo. Sin embargo, este dinamismo convive con una desaceleración en la rentabilidad: el ARPU creció apenas 1,5%, ubicándose en 145 pesos mensuales.

Desde la perspectiva de la consultora, este entorno refleja una paradoja: el mercado continúa expandiéndose en usuarios y consumo, pero enfrenta dificultades para incrementar su valor. Con la creciente competencia tarifaria, impulsada principalmente por los OMV, ha presionado los márgenes y debilitado la sostenibilidad de algunos modelos tradicionales.

La salida de Telefónica se veía venir

La salida de Telefónica en este contexto se interpreta como el resultado de un proceso prolongado de pérdida de competitividad, según los expertos. La reducción de ingresos, la caída en la venta de equipos y un ARPU por debajo del promedio del mercado evidenciaron el deterioro de su posición.

Los autores del análisis señalaron que la empresa inició desde hace varios años una transición hacia un modelo menos intensivo en infraestructura, incluyendo la devolución de espectro y la venta de activos, además de apoyarse en un acuerdo de red con AT&T. 

Esto la llevó a operar en la práctica como un OMV con capacidades limitadas frente a operadores con red propia y sin las eficiencias de los operadores virtuales más ágiles. Su salida, por tanto, sugiere The CIU, no representa un evento aislado, sino la culminación de una reconfiguración que ya se venía gestando en el mercado, 

OMVs y nuevos modelos de negocio 

Entre los factores que detonaron la transformación del sector de telecomunicaciones destaca el crecimiento de los OMV, que al cierre de 2025 concentraron 18,9% de las líneas móviles, posicionándose como el segundo jugador del mercado móvil mexicano. Desde The CIU, agregaron que si se considera a Movistar bajo un esquema similar, esta participación podría alcanzar hasta 32,3%.

Dichos operadores han ganado terreno gracias a modelos de negocio más ligeros, con menores costos operativos y mayor flexibilidad comercial, lo que les ha permitido ofrecer tarifas más competitivas y ampliar el acceso a servicios móviles. No obstante, esta dinámica también ha intensificado la presión sobre los ingresos del sector.

A la par, el mercado comienza a incorporar nuevos enfoques. La entrada de OXIO con su modelo de “Telecom-as-a-Service” (TaaS) plantea, según la consultora, una evolución en la lógica competitiva, donde la conectividad se integra como un servicio dentro de otros ecosistemas digitales, como fintech o retail.

Este cambio desplazaría el foco desde la infraestructura hacia la capa de servicios, datos y experiencia de usuario, e implicaría retos operativos relevantes, como la gestión de una base de usuarios de bajo valor y la necesidad de construir posicionamiento en el mercado.

El papel de AT&T en el mercado móvil mexicano

En este proceso de reconfiguración, el papel de AT&T se mantiene como un elemento clave. Además de ser el proveedor de red para la operación heredada de Telefónica —acuerdo vigente hasta 2030—, su futuro estratégico en México podría influir de manera significativa en la estructura del mercado.

Una eventual venta, asociación o ajuste en su operación abriría la puerta a nuevos escenarios de consolidación o entrada de actores con modelos convergentes. Mientras tanto, el acuerdo de compartición de red aporta certidumbre operativa en el corto plazo, aunque también refuerza la dependencia estructural entre jugadores.

Finalmente, la estructura tradicional basada en operadores integrados con infraestructura propia evoluciona hacia un ecosistema híbrido, donde coexisten un jugador dominante, operadores en redefinición y un conjunto creciente de OMV.

La competencia deja de centrarse exclusivamente en la red y se traslada hacia la eficiencia operativa, la integración de servicios y la capacidad de monetizar el uso intensivo de datos.

The CIU concluyó que la salida de Telefónica y la incertidumbre en torno a otros actores no sólo reflejan ajustes individuales, sino señales de un cambio más amplio: el mercado móvil mexicano ya entró en un nuevo episodio de reconfiguración, impulsado por la evolución de la demanda, la presión competitiva y la transformación de los modelos de negocio.

La imagen principal fue creada por Mobile Time con IA.

 

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