Según reveló la Encuesta MiPyme ANIF 2025-2026 (EMP), las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes), que representan cerca del 99% del tejido empresarial formal en Colombia, han transformación sus hábitos financieros gracias al uso de las transferencias electrónicas superando al efectivo, una tendencia que aumentó gracias a la llegada de Bre-B.
De acuerdo con el centro de estudios económicos, el 80,8% de las medianas empresas y el 72,8% de las pequeñas utilizan las transferencias electrónicas como su principal mecanismo para recibir los pagos de sus clientes, dejando al efectivo en un segundo plano.
En contraste, el panorama cambia al mirar a las microempresas y a las llamadas unidades de subsistencia. En estos dos eslabones, el efectivo sigue liderando con niveles de uso del 83,6% y 83%, respectivamente.
Sin embargo, ANIF destaca que las transferencias avanza paulatinamente a estos comercios más pequeños, registrando una adopción que ronda el 79%, es decir, la digitalización los ha permeado de manera transversal.
El «efecto Bre-B»
El informe destaca el comportamiento de Bre-B, el sistema de pagos inmediatos del Banco de la República que entró en operación en octubre de 2025. A menos de un año de su lanzamiento, cerca de 3 de cada 10 MiPymes (entre el 24% y el 30,8% según el segmento) reciben dinero a través de esta plataforma. «Su rápida adopción sugiere un importante potencial para acelerar la digitalización de los pagos y fortalecer la inclusión financiera empresarial», señala el análisis de ANIF.
Por su parte, los códigos QR se mantienen estables, siendo una herramienta elegida por el 30% de los comercios evaluados, mientras que la recepción de tarjetas débito sigue estando ligada al tamaño del negocio, siendo aceptadas por el 59,6% de las medianas empresas, pero solo por el 19,9% de las unidades de subsistencia.
Más allá del acceso
A pesar del avance, ANIF advierte que la verdadera inclusión no se limita solo a tener una cuenta digital o un código QR, sino a la formalización del tejido empresarial.
Para el centro de estudios, algunos de los aspectos que impiden este avance es la baja formalidad laboral, solo el 41,9% de las empresas analizadas realiza aportes a la seguridad social de sus trabajadores. Además, las finanzas compartidas, en gran parte de los micronegocios continúa mezclando el dinero del hogar con los ingresos y gastos del negocio.
La falta de educación financiera es otro aspecto importante, mientras que el 58,9% de las medianas empresas compara opciones y tasas antes de adquirir un crédito o producto bancario, apenas el 36,2% de las unidades de subsistencia realiza este ejercicio.
ANIF concluye que la consolidación de herramientas digitales como Bre-B es una ventana de oportunidad única para la economía colombiana. Sin embargo, el centro de pensamiento enfatiza que para que el impacto sea completo, el Gobierno y el sector financiero deben acompañar la tecnología con estrategias agresivas de educación financiera y soluciones diseñadas exclusivamente para las necesidades de las empresas más pequeñas.


