La inteligencia artificial se convirtió en uno de los temas centrales del debate de la Asamblea General de Naciones Unidas, con llamados de gobiernos, organismos internacionales y referentes de la industria tecnológica para avanzar en reglas globales que permitan acompañar el rápido desarrollo de esta tecnología.
Las discusiones abordaron desde los riesgos asociados con los sistemas de IA más avanzados hasta la concentración de poder tecnológico, el uso malicioso de estas herramientas y la necesidad de establecer mecanismos internacionales de supervisión.
Durante la Asamblea General de 2026, la IA no solo se aborda como un asunto de innovación tecnológica, sino como un tema vinculado con la seguridad internacional, la gobernanza, la concentración de poder, la regulación y la cooperación entre países.
Uno de los planteamientos más concretos fue presentado por Yoshua Bengio, premio Turing y copresidente del Panel Científico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial de la ONU.
Durante una reunión del Consejo de Seguridad dedicada a la relación entre IA y seguridad internacional, Bengio propuso que los sistemas de IA de frontera estén sujetos a licencias, de manera similar a otras tecnologías consideradas críticas, como las utilizadas en medicina, aviación y energía nuclear. También planteó que sus desarrolladores deban contratar seguros de responsabilidad civil.
El investigador advirtió además sobre comportamientos que ya han sido documentados en agentes de IA desarrollados por grandes compañías, como intentos de escapar de sistemas de contención, evadir mecanismos de detección y ejecutar ciberataques de manera autónoma. Para Bengio, los principales riesgos globales son el uso catastrófico de la tecnología, la concentración de poder y la pérdida de control sobre los sistemas de IA.
Empresas tecnológicas piden estándares globales
El debate también reunió a ejecutivos de algunas de las principales compañías de inteligencia artificial. Sam Altman, CEO de OpenAI, reconoció que el desarrollo de la IA combina un potencial significativo con riesgos relacionados con la pérdida de control de sistemas cada vez más avanzados y la concentración de poder en pocas manos. Altman respaldó la creación de estándares nacionales e internacionales para medir capacidades, evaluar riesgos y mantener una supervisión humana significativa.
Dario Amodei, CEO de Anthropic, planteó la necesidad de avanzar en acuerdos internacionales sobre usos de alto riesgo, sistemas de evaluación y verificación y estándares globales para probar modelos de IA. También propuso establecer mecanismos de notificación de incidentes relevantes para la seguridad internacional.
Desde una perspectiva diferente, Clément Delangue, CEO de Hugging Face, puso el foco en la concentración de poder y defendió una mayor disponibilidad de IA de código abierto. Delangue sostuvo que se necesitan estándares más estrictos para monitorear y divulgar incidentes relacionados con estos sistemas.
Gobernanza de la IA
Dentro de las intervenciones también se abordó la importancia de avanzar en la gobernanza de la IA. En su intervención el presidente del Consejo Europeo, António Costa, reclamó un papel central de Naciones Unidas en la definición de normas globales para la inteligencia artificial.
Costa sostuvo que la IA no puede ser regulada únicamente por unas pocas empresas globales y defendió una arquitectura de gobernanza transparente. En su intervención, también señaló que ningún país puede afrontar por sí solo los grandes desafíos globales asociados con la tecnología.
Como parte de esa necesidad de avanzar en la gobernanza, el mismo Secretario General de la ONU, António Guterres, ha expresado su respaldo al llamamiento para el Control de los Modelos de IA impulsado por el presidente de Finlandia y la primera ministra de Noruega, que instaron a los Estados miembros a explorar la creación de una institución internacional capaz de fijar estándares, permitir la verificación y convocar a los Estados cuando se crucen umbrales de capacidad peligrosos.
La declaración ha sido suscrita por 21 países, entre ellos España, Alemania, Canadá, Australia, Singapur, Sudáfrica y Kenia, además de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Sin embargo, las superpotencias de la IA, Estados Unidos y China, así como Reino Unido, Francia, Japón e India, no forman parte del grupo por ahora.
La posición desde América Latina
La discusión tuvo además una presencia latinoamericana, el presidente de Chile, José Antonio Kast, planteó que la inteligencia artificial no debe ser considerada exclusivamente un asunto tecnológico, sino también un desafío ético y geopolítico.
El mandatario defendió avanzar con regulación, inversión en talento, capacidad informática y energía, y sostuvo que Naciones Unidas debe servir como espacio para el diálogo internacional sobre tecnología.
Brasil también llevó la regulación de la IA al centro de su intervención. En su discurso ante la Asamblea General, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva planteó la necesidad de regular a las grandes empresas tecnológicas y la inteligencia artificial, con salvaguardias y mecanismos de transparencia.
En contravía a las propuestas y al llamado sobre una gobernanza de la IA, Donald Trump, fue enfático en no apoyar un “plan globalista” para regular la IA. En su intervención hizo un llamado a los líderes mundiales para que dejen de llamarla IA y se denomine “superinteligencia”.
“Quien gane en materia de IA, quien gane en superinteligencia, ganará. Y ahora mismo llevamos una gran ventaja sobre China y sobre todos los demás. Y vamos a mantener esa ventaja”, concluyó.
En esa misma vía, el presidente de Argentina, Javier Milei, sostuvo que esta tecnología debe verse como una oportunidad y criticó a quienes buscan una regulación preventiva por lo que el Estado no debería controlar la innovación.
El mandatario anunció que Argentina buscará situarse «en la vanguardia de la libertad» en el desarrollo de la inteligencia artificial, aprovechando sus recursos minerales, energía y talento humano.
Foto: ONU


