El mercado móvil mexicano se está transformando luego de los acuerdos para adquirir AT&T por parte de Televisa y Fintech Holdings, y Movistar por parte de Melisa Acquisition y OXIO. Estos movimientos podrían modificar el equilibrio entre los participantes y acelerar la convergencia de telefonía móvil, banda ancha fija y contenidos, de acuerdo con un análisis elaborado por The Competitive Intelligence Unit (The CIU).
Según la consultora, esta transformación apunta a un modelo en el que la competencia no dependerá únicamente de la cobertura, los precios o el número de líneas, sino también de la capacidad de los operadores para integrar diversos servicios y retener clientes mediante ofertas diferenciadas.
Televisa apunta a una oferta cuádruple play
El acuerdo, anunciado por Televisa y Fintech Holdings el 13 de octubre, contempla la adquisición de AT&T México por US$2.000 millones y aún está sujeto a aprobaciones regulatorias. Se espera que la transacción se cierre en el primer trimestre de 2027.
De concretarse, Televisa incorporaría una red móvil propia de alcance nacional a su oferta de telecomunicaciones. Con ello, el gigante mexicano tendría la posibilidad de combinar internet fijo, telefonía fija, televisión de paga y servicios móviles, además de sumar los contenidos de ViX, su servicio de streaming, que le permitiría diferenciarse de otros paquetes comerciales.
Actualmente, izzi cuenta con 5,7 millones de clientes de banda ancha fija y 802.000 usuarios móviles, mientras que AT&T, el segundo operador móvil más grande de México, registró 23,4 millones de usuarios al segundo trimestre de 2026.
Para The CIU, este panorama abre oportunidades para generar economías de empaquetamiento (bundling), mediante ofertas que reúnan varios servicios en una sola contratación. La base de clientes de izzi facilitaría la comercialización de líneas móviles en los hogares, mientras que los usuarios de AT&T podrían contratar servicios fijos donde exista cobertura.
Sin embargo, la ventaja dependerá de que la integración se traduzca en precios competitivos, una contratación sencilla y una experiencia consistente entre servicios.
Movistar y los OMV modifican el escenario competitivo
En paralelo, Telefónica acordó vender Movistar México a Melisa Acquisition, respaldada por OXIO y Newfoundland Capital Management, por US$450 millones. La operación obtuvo autorización de la Comisión Nacional Antimonopolios (CNA), lo que permite avanzar hacia su cierre.
De acuerdo con el análisis, dicha aprobación fortalece las capacidades digitales y mayoristas de Movistar, con posibilidades de impulsar modelos basados en plataformas y habilitación de terceros; sus efectos dependerán de la estrategia tecnológica y comercial de sus nuevos propietarios.
Por otro lado, la presión en el mercado móvil mexicano también proviene de los OMV, que en conjunto se aproximan a los 30 millones de líneas. De acuerdo con la consultora, sus ofertas segmentadas, modelos digitales y estrategias comerciales agresivas amplían las alternativas para los usuarios y obligan a los operadores tradicionales a diferenciar sus servicios.
Para the CIU, la presión competitiva incrementará sobre todos los participantes del mercado, pero Telcel sería el más presionado. Aunque mantiene el liderazgo con 84,5 millones de líneas y concentra el 65,3% de los ingresos del mercado móvil, deberá defender su posición de operador preponderante en prepago.
La competencia para América Móvil podría intensificarse mediante ofertas que combinen servicios y disputen una mayor proporción del gasto del hogar. Los OMV presionarían por precio y distribución, mientras que la calidad de red, los contenidos y la atención seguirían siendo factores de diferenciación.
En ese sentido, la consultora detalló que el aprovechamiento de estas oportunidades requerirá que los operadores integren sistemas, simplifiquen la contratación y la facturación de planes y coordinen la atención al cliente. Según el análisis, las empresas deberán ofrecer paquetes con beneficios claros y una experiencia consistente entre los servicios fijos y móviles.
En contraste, AT&T busca fortalecer su posicionamiento mediante el segmento de pospago, que creció 20,7% anual al segundo trimestre de 2026 y representó 32,5% de su base de usuarios.
El espectro de 3,5 GHz fortalece la apuesta por 5G
Otro elemento de la reconfiguración es un cambio en las condiciones de uso que AT&T le daba al segmento de espectro que va de 3550 a 3600 MHz en la banda de 3,5 GHz. Ahora podrán utilizarlo con fines móviles, cuando anteriormente estaba habilitado solo para servicios fijos. Esta banda es relevante para el despliegue de redes 5G por su capacidad para ofrecer mayores velocidades y ampliar la capacidad de transmisión de datos.
La consultora explicó que el bloque opera bajo un esquema de duplexaje por división de tiempo (TDD, por sus siglas en inglés), que permite utilizar la misma frecuencia para transmitir y recibir datos, alternando ambos sentidos en distintos intervalos de tiempo, lo que le permite adaptar la capacidad de la red a las necesidades de tráfico de subida y bajada.
Esta modificación contempla una contraprestación de aproximadamente MX$7,8 millones. Su aprovechamiento para ampliar la capacidad y mejorar el servicio dependerá de la inversión en infraestructura y del cumplimiento de las condiciones técnicas aplicables.
Según The CIU, a estos cambios se suma el proceso de registro y depuración de líneas móviles, que ha provocado la desaparición de aproximadamente 2,5 millones de líneas por quincena, lo que modifica las bases de accesos y las métricas utilizadas para medir la penetración y participación de los operadores.


