En medio del creciente debate sobre la regulación de los criptoactivos en Colombia, el libro Hoja de Ruta Colombia Fintech 2026–2030 presentado en febrero por Colombia Fintech, vuelve a poner sobre la mesa uno de los principales desafíos del ecosistema: la falta de un marco jurídico integral para las plataformas y servicios basados en tecnología blockchain.
Aunque el país ha sido uno de los mercados más dinámicos de la región en adopción de criptomonedas, la industria sigue operando en un entorno normativo fragmentado que limita su desarrollo y la llegada de nuevas inversiones.
Para profundizar en este panorama y en los retos que enfrenta el ecosistema cripto local, Mobile Time Latinoamérica conversó con Juanita Rodríguez Kattah, country manager de Bitso en Colombia, quien analiza los vacíos regulatorios que persisten en el país, los riesgos de mantener la incertidumbre jurídica para empresas e inversionistas, y las propuestas que impulsa la industria para construir un marco que permita integrar los activos digitales al sistema financiero tradicional.
¿El libro señala que los criptoactivos siguen operando en “zonas grises”. ¿Cuál es hoy el principal vacío regulatorio frente a bitcoin en Colombia?
En Colombia, el principal vacío que enfrentamos, no sólo frente a Bitcoin, sino en toda la industria de los activos digitales, es la ausencia de un marco normativo integral y transversal. Esto es un impuesto a la innovación pues, si bien nuestra actividad es legal, operamos bajo una regulación fragmentada que nos impone cargas tributarias y de reporte, pero no nos otorga las garantías jurídicas necesarias para funcionar con estabilidad. Esta falta de claridad nos mantiene en un limbo que frena el potencial del país y nos impide contar con las garantías para integrarnos plenamente y operar con las reglas de juego claras que el ecosistema requiere.
Un ejemplo de este reto es la coexistencia de visiones institucionales que no siempre conversan entre sí. Mientras algunos sectores avanzan en reconocer la industria, persisten lineamientos de hace casi una década que, al no haber sido actualizados, funcionan como barreras de facto que limitan nuestro acceso a servicios financieros básicos y la colaboración entre el sector cripto y la banca tradicional.
Para resolver este bloqueo, es necesario evolucionar hacia un marco jurídico moderno y proporcional que reconozca formalmente estas nuevas tecnologías. Necesitamos una regulación que establezca reglas de juego uniformes, garantice la protección del usuario y permita una colaboración fluida entre los nuevos actores digitales y el sistema tradicional. Sólo cerrando estas brechas normativas podremos construir un sistema financiero realmente incluyente, eficiente y competitivo para todos los colombianos.

Juanita Rodríguez Kattah, country manager de Bitso en Colombia
¿Colombia debería avanzar hacia una regulación específica para cripto o integrarlo dentro del marco financiero tradicional?
Creemos que el debate no se trata de elegir entre una regulación aislada o el marco tradicional, sino de implementar una regulación integral y transversal. El documento es enfático en que el país debe superar la fragmentación actual, donde cada entidad pública actúa bajo visión o percepción sobre la industria y la tecnología cripto, y evolucionar hacia un marco que defina con claridad y unidad la naturaleza de los activos digitales para todos los actores.
Esta propuesta busca que la regulación se base en un enfoque de riesgos. Esto significa que las reglas deben depender de la actividad realizada y no del tipo de tecnología. Al integrar a los criptoactivos de forma transversal, se eliminan las barreras que hoy impiden a los usuarios acceder a todas las ventajas de la tecnología y se permite una interacción segura con el sistema financiero tradicional bajo estándares claros de supervisión.
Avanzar hacia este marco integral es lo que permitirá proteger el talento y el capital local, evitando que la innovación migre a otros países. Al cerrar estas brechas normativas, garantizamos que Colombia sea un referente de innovación responsable y que la tecnología blockchain se convierta en una herramienta real de competitividad para todo el sistema financiero.
¿Qué riesgos implica mantener la incertidumbre jurídica para inversionistas y empresas del ecosistema cripto?
Mantener la incertidumbre jurídica en Colombia genera un entorno de alto riesgo que frena la inversión y la competitividad del país. El principal peligro es que, ante la falta de un marco integral, la innovación y el capital prefieran migrar hacia jurisdicciones con reglas más claras, como Brasil o Argentina, lo que nos hace perder talento y oportunidades de crecimiento frente a nuestros pares regionales. Sin una ley que defina las reglas del juego, las empresas operan en un limbo donde enfrentan barreras de hecho y costos operacionales más altos para acceder a los servicios y las ventajas que ofrece la tecnología cripto, lo que dificulta la construcción de modelos de negocio sostenibles a largo plazo.
Mantener la incertidumbre jurídica no solo detiene el crecimiento de las fintech, sino que deja la puerta abierta a actores informales que operan sin estándares de cumplimiento. Esto aumenta el riesgo de fraudes y esquemas ilegales que vulneran a los usuarios y terminan generando dudas sobre todo el ecosistema. Para el inversionista institucional, la falta de reglas claras hoy es una barrera de entrada que frena su interés en la eficiencia y la innovación que ofrece la tecnología blockchain.
Sin embargo, es fundamental destacar que las empresas serias del sector no hemos esperado a la regulación para actuar con responsabilidad. A través de gremios como Colombia Fintech, hemos demostrado un compromiso inquebrantable con el cumplimiento y las mejores prácticas internacionales. Aún sin un marco local definitivo, en Bitso operamos con licencias propias y trabajamos activamente de la mano con agencias gubernamentales y la fuerza pública para combatir el crimen organizado y evitar estafas. Para nosotros, la seguridad y la trazabilidad no son una novedad, sino la base de una operación que, en su esencia, ya es transparente y confiable.
¿El país está perdiendo inversión frente a mercados de la región que ya regulan cripto?
De cierto modo perder terreno en materia regulatoria puede impactar la inversión extranjera que llega al país, pero también el capital para financiar iniciativas cripto que se desarrollen en Colombia. Mientras países como México, Brasil y Argentina ya tienen marcos normativos que atraen inversión en infraestructura, escalabilidad y talento, en Colombia hay muchas oportunidades que se mantienen a la espera de señales legislativas que den luz verde para atraer inversión y continuar la senda de adopción que teníamos hace unos años.
En los últimos años, el panorama para el país cambió: pasamos de liderar los índices de adopción y uso de tecnología cripto a perder posiciones estratégicas en el radar global. Mientras Colombia bajó al puesto 29 en adopción según Chainalysis, mercados como Brasil ya se sitúan en el quinto lugar. Esta brecha responde directamente a una madurez normativa que le ha permitido a nuestros pares regionales consolidar ecosistemas fintech mucho más robustos, demostrando que el rezago regulatorio local nos está costando competitividad frente a países que sí decidieron avanzar con reglas claras.
La inversión no solo se mide en qué tantos dólares ingresan a iniciativas locales, sino en el desarrollo de rieles de pago y soluciones B2B que hoy se están instalando en otros hubs regionales. Si no aceleramos el paso, Colombia dejará pasar la oportunidad de ser un líder en adopción y desarrollo de tecnología financiera.
¿Qué aprendizajes deja el sandbox cripto que impulsó la Superintendencia Financiera?
La Arenera fue un hito fundamental en su momento, pues demostró que la banca tradicional y las plataformas cripto pueden y deben coexistir. De hecho, Bitso llegó a Colombia en medio de este sandbox con gran optimismo. El principal aprendizaje fue confirmar que la tecnología funciona, que el apetito de los usuarios por estos servicios es real y creciente, y que los riesgos anticipados nunca se materializaron.
Sin embargo, a pesar del éxito del piloto y de la total disposición de las empresas participantes para adoptar los resultados, el ejercicio no dejó un avance tangible más allá de un comunicado de prensa de la Superintendencia. Un piloto no es suficiente si no se traduce en una regulación permanente.
Igualmente este primer paso fue clave para permitirnos entrar a Colombia. El sandbox además nos dio un panorama sobre los desafíos que se mantienen entre el sector descentralizado y el tradicional en materia de estándares, acuerdos y sobre todo seguridad. El reto es escalar esos aprendizajes y no quedarnos en la etapa de experimentación eterna. El mercado ya maduró y los pilotos cumplieron su ciclo; lo que sigue es convertir esa experiencia técnica en la base de la Ley que el país necesita para integrarse formalmente a la economía digital global.
Desde Bitso, ¿cuáles son las propuestas para impulsar la regulación cripto en el país?
En Bitso tenemos un propósito muy claro: queremos hacer cripto útil para la vida diaria de las personas y las empresas. Para que esto escale y beneficie a todo el país, desde nuestro sector, y en línea con la Hoja de Ruta 2026 -2030 de Colombia Fintech, proponemos acciones concretas que le den claridad, seguridad y competitividad al ecosistema.
Primero, necesitamos eliminar las barreras de hecho. Proponemos la derogación de lineamientos desactualizados para permitir que el sistema financiero tradicional y las plataformas cripto puedan relacionarse y colaborar de manera transparente. A la par, impulsamos la creación de un Registro Público de Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV) y una regulación integral que defina estándares mínimos de operación y protección al consumidor.
Esto está directamente ligado a la seguridad y el cumplimiento. Regular no es frenar la innovación, es traer las operaciones al perímetro supervisado para proteger al usuario. En Bitso ya operamos bajo altos estándares internacionales, pero una ley local nivelaría la cancha, exigiendo a todos controles estrictos y calibrando los reportes a entidades como la UIAF para que la inteligencia financiera sea realmente efectiva en la prevención de delitos.
Finalmente, el potencial de esta tecnología es inmenso. Si damos el paso de habilitar, por ejemplo, el uso de stablecoins para operaciones de comercio exterior y remesas, y si creamos una arquitectura legal clara para la tokenización de activos del mundo real, reduciremos radicalmente los costos y tiempos de transacción para millones de familias y MiPymes. Eso es exactamente lo que significa hacer cripto útil: convertir la innovación de la blockchain en progreso y competitividad real para Colombia.


