Buenos Aires avanza en su apuesta por la economía digital con la creación de un distrito de inteligencia artificial en una de las zonas más estratégicas de la ciudad, el microcentro. Esta iniciativa busca posicionar a la capital argentina como líder regional en innovación y desarrollo tecnológico.
El proyecto de ley, impulsado por el Jefe de Gobierno de la ciudad, Jorge Macri, propone transformar una de las zonas más tradicionales de la capital en un polo tecnológico que integre empresas, universidades, startups y centros de investigación. Además, busca atraer inversión mediante beneficios fiscales y condiciones especiales para el desarrollo tecnológico.
El proyecto, presentado a finales de marzo de 2026, con la presencia de funcionarios y representantes de grandes compañías tecnológicas, contempla la instalación de empresas y startups en una zona delimitada por avenidas clave como Corrientes, Santa Fe, Córdoba y 9 de Julio, tradicionalmente reconocida como el corazón cultural y financiero.
Hub tecnológico regional

Belén Ortega, empresaria y experta en inteligencia artificial en Argentina
Belén Ortega, empresaria y experta en inteligencia artificial en Argentina, en entrevista con Mobile Time Latinoamérica, explica que la propuesta apunta a “transformar el centro porteño en un polo tecnológico basado en inteligencia artificial, con incentivos que incluyen la reducción o eliminación de impuestos como Ingresos Brutos, ABL y sellos, así como acceso a créditos con tasas preferenciales a través del Banco Ciudad”.
Además, el distrito incorporaría un modelo de “sandbox regulatorio”, que permitiría a las empresas probar soluciones tecnológicas en entornos controlados con condiciones flexibles. “Si se aprueba, va a transformar lo que es la ciudad de Buenos Aires y va a abrir las inversiones en la parte tecnológica”, señala.
El distrito estará orientado a empresas que trabajen en inteligencia artificial, ciencia de datos, automatización, procesamiento de lenguaje natural y robótica, aunque también se prevé la incorporación de compañías de sectores como blockchain, criptomonedas y gaming.
La apuesta del gobierno porteño busca posicionar a Buenos Aires como un hub regional capaz de competir con iniciativas similares en América Latina, como el ecosistema de innovación de Medellín. En este sentido, la estrategia también incluye la articulación con universidades, programas de formación en inteligencia artificial y esquemas de empleo joven.
La propuesta también apunta a que espacios hoy desocupados se transformen en laboratorios, oficinas y espacios de coworking.
Incentivos fiscales
Uno de los pilares del proyecto es su atractivo fiscal. Para Belén esta iniciativa es positiva teniendo en cuenta que la Argentina es un país con una alta carga impositiva —incluyendo IVA del 21% y tributos provinciales—, por lo que la exención o reducción de impuestos representa un incentivo relevante para empresas tecnológicas.
“En Buenos Aires es común que las empresas de tecnología, por tema de impuestos, se sitúan en la zona norte. Con esta propuesta, las sitúa en una zona estratégica pero, más allá de eso, el gobierno les ofrece la reducción completa de los impuestos”, explica.
El proyecto propone que las empresas que se instalen en el distrito podrán acceder a exenciones impositivas en tributos como Ingresos Brutos, Impuesto de Sellos e inmobiliario, además de beneficios en derechos de obra.
A esto se suman líneas de financiamiento del Banco Ciudad con tasas preferenciales cercanas al 8,5% anual y plazos de hasta 20 años, así como la posibilidad de financiar hasta el 75% del valor de inmuebles para su adquisición o reconversión.
“Sumado a la implementación de un “sandbox regulatorio¨”, que permitirá a las compañías probar nuevas tecnologías en entornos controlados, una herramienta clave para acelerar la innovación”, afirma.
No obstante, Ortega advierte que estos beneficios podrían no ser suficientes frente a los desafíos estructurales de la economía argentina. “Son incentivos importantes, pero no necesariamente resuelven el problema de fondo para las pymes”, por lo que señala que factores como la volatilidad económica y la velocidad del avance tecnológico podrían limitar el impacto de la iniciativa.
Educación y talento en IA
La iniciativa también busca integrar al sector académico mediante la participación de universidades, escuelas técnicas y centros de investigación, con el fin de fortalecer la formación en inteligencia artificial y generar empleo calificado.
“La idea es que se haya una articulación con las universidades o con centros que fomenten la educación en inteligencia artificial, y eso abra espacio a pasantías con las empresas e incentivos corporativos”, agrega.
Para Ortega este puede llegar a ser un cuello de botella por la falta de formación especializada en inteligencia artificial y la baja adopción efectiva de estas herramientas. “El mercado va mucho más lento que la inteligencia artificial”, advierte, y destaca que una parte de la población aún no utiliza estas tecnologías de manera estratégica ni con pensamiento crítico.
En paralelo, el gobierno de la ciudad señala que ha avanzado en la incorporación de inteligencia artificial en el sistema educativo, tanto en secundaria como en primaria, como parte de una estrategia para formar talento desde etapas tempranas.
Regulación
El futuro del distrito de inteligencia artificial dependerá del trámite legislativo en el Congreso argentino, donde deberá superar varias instancias de aprobación en un escenario político fragmentado y con elecciones presidenciales en 2027.
Más allá de los temas políticas, Ortega ve con preocupación el tema de la regulación, porque lo que se busca con este distrito tecnológico es crear una “subregulación”, teniendo en cuenta que a nivel nacional no hay una regulación de la IA. Además, el mismo presidente Milei ha declarado que no avanzará en una regulación nacional.
“Aun así, el partido que impulsa el proyecto, quiere regular esa parte para que sea suficiente para ofrecer condiciones para que las empresas implementen y desarrollen soluciones de inteligencia artificial, fomentando un ecosistema colaborativo que impulse su crecimiento y, al mismo tiempo, atraiga inversión nacional e internacional”, agrega.
Si se aprueba el proyecto y pasa los debates en el Congreso podría marcar un punto de inflexión para la ciudad y para el país. “Es una forma de mostrar hacia dónde quiere ir el país y de marcar un rumbo tecnológico en América Latina”, puntualiza.


