Las transferencias electrónicas se consolidan como el principal medio de pago digital en Colombia, aunque aún persisten barreras de acceso, confianza e información que limitan la expansión de nuevas soluciones como los pagos inmediatos interoperables.
Así lo revela la primera Encuesta de Servicios de Pago Electrónicos 2025 del Banco de la República, que ofrece una radiografía del uso, aceptación y percepciones de estos instrumentos en el país, en un momento previo a la entrada en operación del sistema de pagos inmediatos Bre-B.
Un diagnóstico antes de Bre-B
La medición, realizada durante el primer semestre de 2025, tuvo como objetivo generar insumos para analizar la demanda de los servicios de pago electrónicos —especialmente los pagos inmediatos— considerando las diferencias entre segmentos socioeconómicos.
La encuesta, dirigida a individuos y micro y pequeños comercios en todo el país, evaluó factores como el uso, la aceptación, la experiencia del usuario y las percepciones sobre seguridad, costos y facilidad de uso. Con ello, busca identificar las brechas de adopción y barreras de acceso, complementando otras mediciones existentes en Colombia.
Una segunda edición se realizará en 2026 y, a partir de entonces, tendrá carácter bienal, lo que permitirá medir la evolución de los pagos inmediatos interoperados y su impacto en el ecosistema minorista.
Transferencias, el método dominante
El estudio evidencia que las transferencias dentro de una misma entidad financiera son el instrumento más utilizado. El 69,7% de los adultos las usa, de estos, el 41,5% lo hace de manera cotidiana, es decir, más de 3 veces por semana.
En el caso de los comercios, la adopción es aún mayo, el 84,9% de los micro y pequeños negocios acepta este medio de pago, consolidándolo como el estándar en el ecosistema digital actual.
Pagos inmediatos
Aunque los pagos inmediatos interoperables todavía tienen menor penetración, muestran un importante margen de crecimiento. Actualmente, el 32,9% de los individuos los utiliza y el 15,5% lo hace de forma frecuente.
En el comercio, el 54,6% ya los acepta, mientras que el uso de códigos QR interoperables alcanza el 29,4%. El informe destaca que esta tendencia podría acelerarse, impulsada por la creciente demanda de inmediatez en las transacciones y la percepción positiva sobre su utilidad.
Confianza e información
Pese al avance, el estudio identifica retos importantes. 2 de cada 3 adultos tienen una percepción positiva de los pagos electrónicos, especialmente por su facilidad de uso y su potencial para la inclusión financiera.
Sin embargo, persisten preocupaciones clave relacionadas con la privacidad de los datos. los costos, incluido el impuesto del 4×1000 y la confianza en el sistema. Estas barreras son más marcadas en poblaciones con menor nivel educativo, adultos mayores y personas de estratos socioeconómicos bajos.
Desde la perspectiva empresarial, el 70,6% de los micro y pequeños comercios considera que los pagos electrónicos son una herramienta clave para competir. No obstante, las percepciones negativas se concentran en negocios informales, con menores ingresos, poca trayectoria o ubicados en ciudades pequeñas.
En cuanto a los pagos inmediatos, 2 de cada 3 comercios valoran positivamente su facilidad de adopción, su bajo costo y su potencial para aumentar ventas. Aun así, cerca de la mitad expresa dudas sobre su funcionamiento y la implementación de códigos QR interoperables.
El comercio electrónico aparece como un motor clave para estos nuevos sistemas. El 42% de los adultos que compran en línea ha utilizado pagos inmediatos, mientras que solo el 19% de los comercios digitales los tiene habilitados, lo que evidencia una brecha entre demanda y oferta.
El dinero electrónico gana terreno
El informe también muestra un cambio en la forma en que circula el dinero. El 54,4% de los adultos recibe sus ingresos mediante medios electrónicos, principalmente a través de cuentas bancarias (53,4%) y billeteras digitales (40,3%).
Sin embargo, el uso no es completamente digital. El 25,4% de quienes reciben dinero electrónicamente retira la totalidad en efectivo, mientras que solo el 13% realiza todos sus pagos de manera digital.
En los comercios, el avance también es gradual. El 37,5% recibe más de la mitad de sus ventas por medios electrónicos, y cada vez más utilizan estos instrumentos para gastos operativos como pagos a proveedores, servicios públicos, arriendo y nómina.
Los resultados evidencian que Colombia avanza hacia un ecosistema de pagos más digital, pero aún en transición. La alta adopción de transferencias contrasta con los desafíos que enfrentan las nuevas soluciones interoperables.
El estudio concluye que cerrar las brechas de información, fortalecer la confianza y facilitar la implementación en segmentos vulnerables será clave para consolidar la siguiente fase de digitalización financiera en el país.


