Las pérdidas asociadas al fraude digital en México superan los USD 1.067 millones (equivalentes a más de MXN 20.000 millones), mientras que los casos de suplantación de identidad digital crecieron 77% interanual, de acuerdo con el estudio ‘El coste real del fraude en México’ elaborado por Facephi.
El informe advierte que durante 2025 y los primeros meses de 2026, la combinación de una rápida digitalización financiera, capacidades insuficientes de detección y un marco regulatorio todavía en evolución ha convertido a México en uno de los principales objetivos del crimen financiero organizado en América Latina.
Aunque las pérdidas asociadas al fraude continúan creciendo, los ataques directos contra la infraestructura financiera muestran una evolución distinta. Durante 2025, los hackeos al sistema financiero provocaron pérdidas por MXN 4,27 millones, una caída de 91% respecto a 2024 atribuida principalmente al fortalecimiento de los mecanismos de protección de SPEI.
Para Facephi, esta diferencia refleja cómo los grupos criminales están desplazando sus esfuerzos desde los sistemas tecnológicos hacia la explotación de vulnerabilidades humanas y procesos de identidad digital.
La investigación que integra alertas recientes de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), cifras de Banco de México (Banxico) y análisis de consultoras internacionales, señala que el fraude de identidad se ha consolidado como la principal amenaza para el ecosistema financiero digital del país.
México, epicentro regional del fraude de identidad
México ocupa una posición singular dentro del ecosistema financiero latinoamericano. El país cuenta con una tasa de bancarización superior al 65% (frente a un promedio regional cercano al 55%), alberga más de 795 startups fintech activas y su infraestructura de pagos instantáneos como SPEI y CoDi opera 24/7, reduciendo las ventanas de detección de operaciones fraudulentas.
El estudio señala que México concentra 12% de los ataques cibernéticos registrados en América Latina, el doble del promedio regional estimado en 6%.
Mientras el crecimiento regional de la suplantación de identidad digital ronda 38%, en México el incremento alcanzó 77%. A nivel regional, 71% de las instituciones financieras consideran que el fraude de identidad representa actualmente su principal amenaza digital.
Suplantación de identidad, el principal vector de fraude
Tan solo entre enero y marzo de 2026, Condusef registró 25 reportes de suplantación de identidad corporativa activa. Los casos pasaron de siete instituciones afectadas en enero a ocho en febrero y 10 en marzo, reflejando una tendencia ascendente.
Solo durante 2025 se registraron más de 108.000 denuncias de fraude digital en México, mientras que más de 13 millones de personas han sido afectadas por campañas de phishing en los últimos años. Facephi señala que la ingeniería social y el phishing representan actualmente las amenazas más frecuentes y de mayor riesgo para el mercado mexicano.
El fraude con tarjetas no presentes (Card Not Present), la toma de control de cuentas (Account Takeover), las identidades sintéticas y el fraude documental digital también mantienen una tendencia creciente, mientras que los deepfakes utilizados para verificación de identidad son considerados una amenaza emergente con rápido crecimiento.
Otras modalidades de fraude que ganan terreno en México
El reporte de Facephi identifica cinco modalidades de suplantación de identidad que actualmente operan de forma activa en el país.
La primera, es la suplantación de instituciones financieras registradas en que los delincuentes utilizan nombres, logotipos y registros fiscales de bancos o fintech para atraer víctimas que buscan financiamiento, principalmente a través de WhatsApp, con el objetivo de obtener pagos anticipados o información personal bajo la promesa de otorgar créditos inexistentes.
La segunda modalidad es el phishing bancario mediante correos electrónicos y mensajes SMS que imitan a instituciones financieras legítimas y redirigen a sitios falsos de autenticación.
A estas prácticas se suman los deepfakes utilizados durante procesos de onboarding digital, donde los atacantes emplean videos sintéticos o mecanismos de verificación biométrica falsificados para superar los controles de identidad durante la apertura remota de cuentas. Según el estudio, este tipo de fraude ha contribuido a un incremento de 300% en los casos de apertura fraudulenta de cuentas.
Otra modalidad identificada es el vishing mediante clonación de voz. En estos casos, herramientas de IA generativa se utilizan para replicar la voz de funcionarios bancarios, ejecutivos para generar confianza que revele credenciales o ayude a autorizar operaciones fraudulentas.
Facephi también advierte sobre el crecimiento de los esquemas de ingeniería social multicanal, considerados actualmente una de las estrategias más efectivas para los ciberdelincuentes. Estas campañas combinan el uso de plataformas como TikTok para llegar a usuarios jóvenes, Facebook para segmentos de mayor edad, WhatsApp para establecer comunicación directa y llamadas telefónicas para reforzar la credibilidad del engaño.
De acuerdo con el estudio, este tipo de operaciones está presente en 72% de los fraudes exitosos a nivel global, debido a que permite construir narrativas más convincentes y aumentar la probabilidad de que la víctima entregue información sensible o autorice transacciones por voluntad propia.
Fintech y entidades pequeñas absorben las mayores pérdidas
El impacto económico no es uniforme. Las entidades pequeñas y medianas pierden en promedio 2,65% de sus ingresos por fraude, frente a 0,43% en bancos regionales. En México, más del 60% de las instituciones financieras activas son Sofomes (instituciones financieras con requisitos más flexibles que los bancos tradicionales que pueden otorgar créditos, arrendamiento financiero y factoraje financiero), cooperativas y entidades de tamaño pequeño o mediano, el segmento más vulnerable.
Según los cálculos del estudio, una Sofom con ingresos anuales de MXN 500 millones podría perder más de MXN 13 millones al año únicamente por actividades fraudulentas.
Además, la baja tasa de reembolso en México —apenas 1,4% del total de las pérdidas registradas— y la limitada cobertura de seguros contra fraude digital provocan que gran parte del costo termine siendo absorbido por las propias instituciones o por los usuarios.
La brecha de detección es el principal desafío
Facephi identifica un problema estructural: la capacidad de detectar una operación fraudulenta antes de que el dinero sea transferido es el indicador más relacionado con la reducción de pérdidas.
Sin embargo, un análisis global sobre 150 bancos (2025) muestra que el 35% de las instituciones mantienen niveles de detección preventiva inferiores al 60%, y solo el 31% alcanzan tasas de detección superiores al 80%.
Aumentar el gasto en seguridad no garantiza mejores resultados: el 70% de los bancos incrementaron sus presupuestos antifraude en los últimos tres años, pero la misma proporción reportó un aumento en las pérdidas.
Ante este escenario, Facephi estima que el mercado latinoamericano de soluciones antifraude alcanzará un valor de USD 2,100 millones en 2026 y mantendrá una tasa de crecimiento anual compuesta cercana al 20% hasta 2034.


