Las firmas BlackDice Cyber (Reino Unido) y Mercurius Cybersecurity (Chile) anunciaron una alianza estratégica para desplegar soluciones de ciberseguridad impulsadas por inteligencia artificial directamente en la infraestructura de las empresas de telecomunicaciones. La iniciativa debutará en Chile y Brasil, dos de las economías digitales más golpeadas por la delincuencia informática en América Latina.
A diferencia de las herramientas de seguridad tradicionales, esta tecnología se integra de manera nativa en las redes de los operadores, lo que permite detectar y neutralizar amenazas conductuales en tiempo real antes de que afecten a los usuarios finales o interrumpan transacciones financieras.
Nuevas regulaciones
El despliegue de esta tecnología coincide con un endurecimiento de los marcos legales en el continente, que obliga a las empresas de conectividad y finanzas a elevar sus estándares de protección de forma inmediata.
En Chile, la Ley Marco de Ciberseguridad (Ley 21.663), vigente desde enero de 2025, creó la Agencia Nacional de Ciberseguridad (ANCI) y catalogó a las telecomunicaciones como un servicio esencial. En paralelo, la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) y la Subtel exigen auditorías y respuestas rápidas ante incidentes.
Mientras que en Brasil, normativas como la Resolución 740 de Anatel (R-Ciber), la Ley General de Protección de Datos (LGPD) y las directrices del Banco Central (Bacen) imponen rigurosas obligaciones de cumplimiento.
Seguridad
Para las compañías de telecomunicaciones, la plataforma implementada (denominada Halo™) no solo representa un escudo de defensa, sino una oportunidad comercial. Al operar desde sus propias instalaciones mediante el análisis profundo de datos y comportamiento de dispositivos, permite a las telecos ofrecer la seguridad como un servicio de valor agregado para sus clientes, reduciendo las tasas de abandono (churn) y abriendo nuevas vías de ingresos.
Por su parte, para la banca y las instituciones financieras, el sistema actúa como un radar temprano, mitigando fraudes electrónicos antes de que impacten los saldos o las cuentas de los usuarios.
La hoja de ruta de la alianza fija sus primeros esfuerzos en Chile, aprovechando la madurez y la urgencia regulatoria local, para posteriormente expandirse de forma agresiva en el mercado corporativo y financiero brasileño, manteniendo un canal de colaboración abierto con las agencias reguladoras de ambos países.


