Las regulaciones de neutralidad de red implementadas hace más de una década podrían requerir ajustes para adaptarse al ecosistema digital actual, particularmente frente al despliegue de redes 5G, servicios especializados y nuevos modelos de monetización para operadores, señaló Pau Castells, jefe de Análisis Económico de GSMA Intelligence.

Durante el panel “Salir del offside: Reglas claras para habilitar inversiones y acelerar la innovación», donde participaron representantes de Millicom, América Móvil, Ericsson y la CRC de Colombia, Castells explicó que, si bien los principios de internet abierto continúan siendo relevantes, la evolución tecnológica ha generado escenarios que no existían cuando surgieron las primeras normativas de neutralidad de red.

neutralidad de red en latam

Pau Castells, jefe de Análisis Económico de GSMA Intelligence.

“Los principios que perseguían los reguladores eran y siguen siendo vigentes hoy: que el internet sea abierta, que el usuario final tenga derecho a que el contenido que recibe sea de calidad independientemente de quién lo genere.»”, afirmó Castells en entrevista con Mobile Time Latinoamérica 

No obstante, sostuvo que también es necesario evaluar si las regulaciones actuales continúan siendo funcionales en un entorno digital marcado por el crecimiento del tráfico de datos, plataformas digitales y nuevos servicios sobre redes 5G.

«Hay que flexibilizar las regulaciones para que no sean un obstáculo al desarrollo de nuevos servicios. Dejar que se ofrezcan modelos de negocio que son beneficiosos tanto para el operador como para el usuario final», apuntó.

Regulación e inversión en infraestructura

De acuerdo con el análisis presentado durante el panel, los países sin regulaciones estrictas de neutralidad de red registraron niveles similares de diversidad de contenido, precios y experiencia para el usuario final, pero mayores niveles de inversión en infraestructura.

Castells explicó que las restricciones regulatorias reducen las posibilidades de monetización para los operadores, lo que eventualmente afecta la rentabilidad y la inversión en redes. “Hay una relación muy clara entre más rentabilidad y más inversión. Donde existe una posibilidad de ganar más dinero, la inversión fluye más”, indicó a Mobile Time.

Según el especialista, los mercados con enfoques regulatorios más flexibles registraron entre 4% y 12% más inversión en infraestructura digital, lo que a largo plazo puede traducirse en mejoras de calidad, cobertura y capacidad de las redes.

Alejandro Cantú, director jurídico de América Móvil, coincidió en que urge una «dieta para terminar con la obesidad regulatoria que recae sobre los operadores (…) sin cancha no hay partido».

5G y servicios especializados

Durante el panel se abordó también el impacto que la regulación podría tener sobre nuevos modelos de servicios habilitados por 5G.

Castells explicó que tecnologías como network slicing permitirían ofrecer capacidades diferenciadas de red para aplicaciones específicas, mediante parámetros técnicos como baja latencia, velocidad garantizada o mayor estabilidad de conexión.

Por su parte, Francisco Rey, vicepresidente de Ericsson para Latinoamérica, señaló que «la tecnología está disponible hace tiempo. Lo que falta es el contexto para desencadenar las inversiones y un poco de educación».

Entre los casos de uso mencionó Castells están: telemedicina, sistemas de emergencia, transporte conectado y videollamadas de alta calidad. “Si un servicio es especializado, entonces ya no es exactamente el mismo para todos los usuarios. Ahí surge la tensión con ciertas interpretaciones estrictas de neutralidad de red”, explicó durante la entrevista.

En ese sentido Rey señaló que casos de uso como telemedicina, fuerzas de seguridad o gestión de servicios públicos requieren «diferenciar y darle atributos específicos a cada servicio sobre la misma infraestructura».

Castells también señaló que en algunos países las normas exigen que los operadores ofrezcan la misma calidad de servicio a todos los usuarios y aplicaciones, lo que podría dificultar la implementación de este tipo de modelos especializados.

“Es una regulación pensada con buenas intenciones, pero la realidad actual es muy distinta a la que teníamos hace 15 o 20 años cuando se introdujo”, agregó.

Zero rating y acceso digital

Otro de los temas discutidos fue el zero rating, mecanismo mediante el cual determinadas aplicaciones o plataformas pueden utilizarse sin consumir datos móviles.

De acuerdo con Castells, este tipo de esquemas puede representar beneficios tanto para operadores como para usuarios, especialmente en segmentos de menores ingresos, al facilitar acceso bonificado a ciertos servicios digitales.

“Permite segmentar mejor el mercado y ofrecer tarifas más especializadas, lo que puede beneficiar tanto al operador como al usuario final”, sostuvo.

El especialista explicó que América Latina mantiene enfoques regulatorios heterogéneos sobre el tema. Mientras algunos países permiten interpretaciones más flexibles, otros mercados, particularmente en Europa, han restringido este tipo de prácticas bajo criterios más estrictos de neutralidad de red.

También mencionó que en países como Brasil el zero rating continúa ampliamente disponible, mientras que en otras regiones se ha limitado mediante resoluciones regulatorias y judiciales.

“En Colombia, de hecho, hace poco hubo una resolución judicial en ese sentido que planteaba que el zero rating no se podía ofrecer”, detalló.

Al respecto Felipe Díaz Suaza, director ejecutivo de la CRC Colombia, había dicho previamente que el regulador no está «para dirigir el mercado ni decir dónde están las oportunidades de inversión. Nos interesa que las empresas ganen dinero, porque si ganan dinero pueden invertir».

También adelantó que el regulador está cuantificando el impacto económico del tráfico generado por plataformas digitales sobre las redes móviles. «Buscamos identificar si existe una externalidad negativa que justifique una revisión de las reglas», explicó.

Del fair share al fair game

Durante la conversación también se abordó la relación entre operadores de telecomunicaciones y grandes plataformas digitales generadoras de tráfico, en el marco del llamado «fair share» —es decir, que las grandes tecnológicas contribuyan económicamente a la infraestructura de red que utilizan.

«Solo hablar de una contribución justa entre grandes generadores de tráfico y operadores es una discusión muy limitada. Tenemos que pasar del fair share al fair game. Aquí todos ponen, no hay entradas gratis al partido», enfatizó Cantú durante el panel.

En tanto, Castells descartó que exista un conflicto directo entre ambas partes, pero también consideró que el crecimiento acelerado del consumo de video y servicios digitales ha evidenciado la necesidad de una mayor coordinación técnica y económica.

“La discusión no es realmente un problema de justicia, sino de dinámicas de mercado y coordinación”, afirmó, refiriéndose al término de “Fair Share” que, en su opinión, no describe del todo la situación.

Sin embargo, coincidió con Cantú en que el debate debería pasar del «fair share» —cuánto paga cada quién— al «fair game» —cómo todos juegan con las mismas reglas en eficiencia y optimización de red.

Explicó que actualmente las plataformas no siempre enfrentan incentivos suficientes para optimizar el uso de la infraestructura, pese a que el crecimiento del tráfico obliga a los operadores a incrementar constantemente capacidad y cobertura.

En ese contexto, planteó que futuros marcos regulatorios podrían evolucionar hacia esquemas donde todos los actores del ecosistema digital —incluidas grandes plataformas de contenido— compartan tanto derechos como ciertas obligaciones técnicas relacionadas con eficiencia y optimización de tráfico.

América Latina y una posible actualización regulatoria

Finalmente, Castells consideró que América Latina enfrenta el reto de revisar si las regulaciones existentes podrían convertirse en un obstáculo para el desarrollo de nuevos casos de uso sobre 5G. Por su parte Karim Lesina, vicepresidente de Millicom, identificó tres desafíos para el sector.

«Si miramos lo que dicen las agencias calificadoras, los tres grandes desafíos son: crecimiento del tráfico sin crecimiento proporcional de ingresos, altos costos de inversión, y captura de valor por plataformas digitales (…) Antes de proponer nuevas regulaciones, hagamos ‘delete, delete, delete’. Empecemos a eliminar todo lo obsoleto», propuso.

Además, añadió que los marcos regulatorios podrían requerir mayor flexibilidad para permitir innovación en servicios y modelos comerciales.

“Las dinámicas de competencia ya generan incentivos para que los operadores mantengan calidad de servicio. Si degradan aplicaciones o servicios, los usuarios pueden cambiar de proveedor”, concluyó.

 

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Las ilustraciones de los artículos son producidas por Mobile Time con IA.