Estados Unidos anunció el viernes 20 de febrero la revocación de las visas de tres altos funcionarios del gobierno chileno que respaldaron el proyecto de cable submarino Chile–China Express, una iniciativa que actualmente está en evaluación regulatoria y que contempla conectar Chile con Hong Kong.
La decisión del Gobierno estadounidense afecta al ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz; al subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya; y al jefe de gabinete de la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel), Guillermo Petersen.
La revocación se fundamenta en que los funcionarios “a sabiendas dirigieron, autorizaron, financiaron o proporcionaron apoyo a actividades que comprometieron infraestructura crítica de telecomunicaciones y socavaron la seguridad regional en el hemisferio”, según señala el comunicado del Departamento de Estado de EE. UU.
El proyecto de debate
La iniciativa fue presentada ante la Subsecretaría de Telecomunicaciones en noviembre y se encuentra en proceso de análisis técnico. El proyecto, liderado por Inchcape Shipping Services (ISS), contempla un cable submarino de entre dos y cuatro fibras, con capacidad de hasta 16 terabits por segundo cada una, para conectar Chile con Hong Kong.
En el consorcio participan EGS de Brasil, China Mobile International (CMI) y HMB Technologies de China, lo que ha generado cuestionamientos desde Washington en el marco de su estrategia global para limitar la expansión tecnológica china en sectores considerados estratégicos.
Desde Subtel, el subsecretario Claudio Araya defendió que la evaluación se realiza bajo criterios estrictamente técnicos. “Nosotros no tomamos en cuenta variables políticas, sino técnicas (…) Si cumplen con los elementos técnicos, el cable debería autorizarse”, declaró a la prensa local.
Por su parte, la embajada de China en Chile afirmó que el proyecto “concuerda con la voluntad y responde a los intereses de ambos países”, y acusó a Estados Unidos de ejercer presión política para obstaculizar la cooperación bilateral.
“El proyecto de cable submarino transpacífico Chile–China nunca socava los intereses de terceros países. Estados Unidos, obstaculizando este proyecto con acusaciones infundadas, no tiene otra intención que mantener su monopolio de las telecomunicaciones internacionales”, señala la embajada.
Advertencia de seguridad y presión diplomática
El embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, a través de una rueda de prensa, defendió la decisión señalando que es una medida soberana vinculada a la seguridad nacional.
Judd sostuvo que su gobierno compartió información con autoridades chilenas sobre incursiones de “actores malignos extranjeros” en sistemas de telecomunicaciones y en una empresa constructora local, con el objetivo de robar datos estratégicos.
“Cuando un país no protege su infraestructura crítica, arriesga perder su soberanía”, afirmó, e insistió en la necesidad de que Chile adopte mecanismos de evaluación de inversiones extranjeras, como los que existen en Estados Unidos, España o Australia.
También destacó como ejemplo positivo el proyecto Cable Humboldt, impulsado durante administraciones anteriores y que conectará Chile con Australia, subrayando que en ese caso existe una asociación que “resguarda la soberanía chilena”.
Cambio político en Chile
En marzo asumirá la presidencia José Antonio Kast, líder de derecha considerado cercano a Washington. Desde Estados Unidos manifestaron su expectativa de trabajar con la nueva administración para “fortalecer la seguridad en el hemisferio”.
El proyecto de conexión directa entre Chile y China ya había sido evaluado durante el segundo mandato de Michelle Bachelet, aunque posteriormente fue reformulado bajo la presidencia de Sebastián Piñera, teniendo en cuenta el contexto actual, en el que EE. UU. busca reducir la presencia de tecnología china en la región.


