De acuerdo con un nuevo análisis del Foro Económico Mundial y McKinsey & Company, la inteligencia artificial se perfila como una de las principales palancas para cerrar las brechas de productividad y competitividad en América Latina.
Se estima que una adopción más amplia de esta tecnología podría incrementar la productividad regional entre un 1,9% y un 2,3% anual, además de generar entre US$1,1 y US$1,7 billones en valor económico adicional cada año.
Las conclusiones hacen parte de un White Paper presentado en el marco de la Reunión Anual del Foro Económico Mundial 2026, en el que se evalúa el estado actual de la adopción de la IA en la región y se propone una Hoja de Ruta para la Competitividad en IA, orientada a acelerar la creación de valor de forma sostenible y centrada en las personas.
El informe destaca que cerca del 60% del valor potencial provendría de la IA analítica —con un impacto estimado de entre US$600.000 millones y US$1 billón anuales—, mientras que la IA generativa podría aportar entre US$500.000 y US$700.000 millones adicionales.
Alto potencial, bajo impacto real
Pese a estas proyecciones, el impacto económico de la IA en América Latina sigue siendo limitado. Una encuesta regional elaborada por el Foro Económico Mundial y McKinsey revela que solo el 23% de las organizaciones latinoamericanas está generando algún valor económico a partir de la IA, y apenas el 6% reporta una creación de valor significativa.
Además, los beneficios se concentran principalmente en grandes empresas. Seis de cada diez pequeñas y medianas empresas (pymes) aseguran no estar capturando ningún valor medible del uso de esta tecnología, lo que evidencia una brecha relevante en capacidades, inversión y talento.
Sectores pioneros
El documento identifica una adopción temprana de la IA en sectores estratégicos y países donde confluyen disponibilidad de datos, ventajas competitivas y casos de uso claros.
En la agricultura, por ejemplo, Argentina, Brasil y Uruguay ya utilizan drones y analítica avanzada para el reconocimiento de terrenos y la mejora de suelos. En minería, Chile ha incorporado soluciones de IA para optimizar el análisis geológico y reforzar la seguridad laboral.
Asimismo, el sector financiero se mantiene como uno de los principales motores de adopción de IA en la región, concentrando varios de los casos más avanzados.
Cuatro prioridades para cerrar la brecha
Para transformar el potencial en resultados concretos, la Hoja de Ruta para la Competitividad en IA plantea cuatro líneas de acción estratégicas:
- Definir estrategias de IA implementables, enfocadas en rediseñar procesos y modelos de negocio completos, con objetivos claros y resultados medibles.
- Construir infraestructura y una red troncal de datos, aprovechando la disponibilidad de energía limpia en la región, pero con una planificación responsable del uso de recursos como el agua y el suelo.
- Desarrollar talento especializado, mediante la actualización de planes de estudio, programas de recualificación y esquemas que respondan a las necesidades de las pymes.
- Facilitar confianza, capital y coordinación, a través de marcos regulatorios armonizados, financiamiento innovador y proyectos regionales conjuntos en infraestructura e investigación.
Iniciativas como LACChain, LACNet y los proyectos de supercomputación impulsados por Chile, República Dominicana y el CAF son citados como ejemplos de colaboración regional con alto potencial de impacto.
Una oportunidad estratégica para la región
El informe concluye que la llamada “Era Inteligente” representa una oportunidad única para que América Latina supere rezagos históricos en productividad y enfrente desafíos económicos y sociales de larga data.
No obstante, advierte que el éxito dependerá de una adopción responsable de la IA, con un enfoque en el desarrollo sostenible, la equidad y el bienestar de las personas.
En ese contexto, el Foro Económico Mundial invitó a líderes públicos y privados de la región a sumarse a la iniciativa de Colaboración Regional de la Alianza Global de IA, con el objetivo de profundizar el debate y acelerar la transformación digital en América Latina.


