Si pensamos en una de las grandes enseñanzas que nos dejó la pandemia, sin duda es la capacidad que tenemos con la tecnología de hacer múltiples tareas sin necesidad de estar en un lugar específico. Desde realizar videoconferencias para remplazar reuniones que no requieren la presencialidad, pasando por trabajar en cualquier parte del mundo, o incluso estar al tanto en tiempo real de lo que hacen los equipos de trabajo ubicados en distintos lugares del planeta. Los avances en conectividad, el aumento de equipos remotos, la posibilidad de hacer negocios sin importar la ubicación y la velocidad a la que se mueven los mercados han generado la necesidad de acortar distancias y, asimismo, tener bajo control la información que se mueve dentro de las organizaciones.
En este contexto cobra mayor relevancia la gestión remota, vista como esa capacidad de supervisar, controlar y mantener sistemas de TI, dispositivos y redes sin depender de la presencia física. El modelo –práctico y eficiente– impulsa la productividad, fortalece la seguridad y da una respuesta ágil ante entornos altamente competitivos y en constante evolución.
Pensemos por un momento en el equipo de TI de una cadena de supermercados con presencia en varias ciudades, el de una aerolínea regional o el de una productora de comestibles con múltiples instalaciones. Las infraestructuras de años atrás hacían obligatorio tener presencia en cada locación, con expertos que pudieran resolver problemáticas de forma rápida. En caso de no contar con el personal en sitio, una caída en las comunicaciones, un ataque informático, o a veces la simple desconexión de un cable causaban estragos en la operación y su consiguiente impacto en aspectos como las ventas, la recepción de pedidos, el manejo de inventarios o la facturación.
Así las cosas, la gestión remota de estos sistemas, basada en el desarrollo de soluciones avanzadas, permite a los administradores de TI acceder a infraestructuras críticas de manera instantánea y remota, lo que se traduce en una notable reducción de costos y tiempos de respuesta. La eficiencia de estas herramientas se refleja también en la disminución de incidencias y en el mejor aprovechamiento de recursos.
Bien sea en una fábrica para control de sensores y automatizaciones o en una red de oficinas para gestionar que la información esté siempre segura y disponible, la posibilidad de acceder a la tecnología evitando los desplazamientos y monitoreando todo desde un punto central abre un mundo de posibilidades para el mejor aprovechamiento de los despliegues y, por consiguiente, para la optimización de los procesos en las organizaciones.
De hecho, un claro ejemplo de los beneficios de esta gestión es lo que sucedió en 2024 con el incidente del ‘Blue Friday’. En ese momento, una simple actualización de software afectó millones de equipos, impactando industrias como aerolíneas, bancos y servicios de emergencia; las pérdidas alcanzaron los 10.000 millones de dólares.
En este tipo de escenarios, tecnologías como Intel vPro permiten a los equipos de TI mantener el control de los dispositivos incluso cuando el sistema operativo no responde. Al proporcionar acceso remoto a nivel de hardware, estas soluciones permiten diagnosticar, reparar y recuperar sistemas sin necesidad de intervención física, minimizando el tiempo de inactividad y asegurando la continuidad operativa.
Ventajas que impulsan el crecimiento
La gestión remota tiene un impacto tangible en las empresas, tanto así que el consumo de soluciones asociadas ha crecido a un ritmo sostenido en los años recientes en vista de que cada vez más compañías le encuentran diversos beneficios.
Según la firma Mordor Intelligence, se espera que el mercado de gestión remota de activos alcance los 52.040 millones de dólares para 2029, aumentando en promedio un 14,75% anualmente. Entre los principales factores que impulsan esa necesidad, dice el informe, se encuentran la mejora en el acceso mundial a Internet, la adopción creciente de teléfonos inteligentes y un valor cada vez menor de los componentes tecnológicos.
Ahora, si miramos en perspectiva este segmento, hay que mencionar dos tendencias aún más relevantes en esta dinámica. Por una parte, el auge de la computación en la nube se ha convertido en el principal motor que mueve la necesidad de gestionar activos a distancia. El incremento en seguridad, escalabilidad y ahorro de tiempo que ofrece la nube, sumado al hecho de que es una apuesta costo efectiva, ha abierto amplias oportunidades de crecimiento para este mercado, menciona la firma investigadora Stellar Market Research.
A su vez, el Internet de las Cosas, que crece a una velocidad imparable en varias industrias, es otra de las tendencias que empuja al alza. Hoy, con cada vez más dispositivos conectados (serán 40.000 millones para 2030), las compañías requieren soluciones prácticas que faciliten la gestión de aparatos como sensores, alarmas y máquinas. El objetivo es lograr una comunicación bidireccional en tiempo real entre los activos de la organización y la aplicación de monitoreo central, resalta Mordor Intelligence, para mejorar la gestión y el control de activos, centralizando su administración.
Al final del día, las ventajas de un modelo unificado y gestionado desde un solo lugar saltan a la vista: reducción de costos, mejora de la eficiencia, toma de decisiones optimizada y en tiempo real, mayor visibilidad de las operaciones, menor tiempo de inactividad de los recursos tecnológicos, valores reducidos de mantenimiento, y mayor seguridad.
La gestión remota se ha convertido en una estrategia indispensable para la continuidad y el crecimiento en la era digital. En los ámbitos corporativos, donde la modernización y la eficiencia operativa son fundamentales para competir a nivel global, adoptar un planteamiento de administración a distancia no es solo una opción, sino una necesidad. En las empresas actuales, bajo este panorama, sin duda este modelo toma cada vez más fuerza y se impone como la estrategia a seguir.